Biovege ultima su primera fase para convertir destríos en superalimentos

  • El proyecto, liderado por Alhóndiga La Unión y en el que también participa Cajamar, tiene entre sus primeros objetivos la conversión de estos restos vegetales en bioplásticos

El director general de Alhóndiga La Unión, Jesús Barranco, recogiendo el premio de Ecoembes por el proyecto Biovege. El director general de Alhóndiga La Unión, Jesús Barranco, recogiendo el premio de Ecoembes por el proyecto Biovege.

El director general de Alhóndiga La Unión, Jesús Barranco, recogiendo el premio de Ecoembes por el proyecto Biovege. / d. a.

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El futuro es hoy, o por lo menos así lo está encarando la industria agroalimentaria, que se erige como un sector paradigma de la innovación. En su afán por avanzar y sacar la máxima rentabilidad posible a la producción a la vez que se aumenta su calidad, este 2016 ha sido el año en el que ha entrado en escena el proyecto Biovege, una iniciativa que lidera la almeriense Alhóndiga La Unión y donde participan las empresas de la industria alimentaria y del plástico Torres Morente, Domca, Neol, Ecoplas y Morera y Vallejo, además de los centros tecnológicos de Cajamar (Estación Experimental), Aimplas, Tecnalia y Cidaf.

El objetivo principal de Biovege es desarrollar nuevas tecnologías y/o adaptar las existentes para valorizar de forma económica y medioambientalmente eficiente los residuos hortofrutícolas generados durante su manipulación, transporte y venta. Teniendo en cuenta que el objetivo es la búsqueda de productos de alto valor añadido y de sistemas de producción que no requiera un secado completo del subproducto.

Andalucía posee una enorme y variada producción de frutas y hortalizas que hacen del sector hostofrutícola el más importante dentro del área agroalimentaria regional y donde Almería representa más de un 80% de la producción total, que anualmente se cifra en torno a los 7,5 millones de toneladas de hortalizas y 2 millones de toneladas de frutas.

Según algunos estudios las pérdidas globales en la comercialización oscilan entre el 2- 10% del producto manipulado. Por ello, si se supone una media de un 5% de pérdida, en Andalucía se producen anualmente 500.000 toneladas de subproductos hortofrutícolas. Esto supone para las empresas de manipulación y transporte de frutas y verduras, unos costes de gestión y disposición muy altos, ya que en la mayoría de los casos se destinan a vertederos. Se han propuesto diferentes alternativas para valorizar estos residuos, como la producción de compost, biogás o alimentación animal, etc., pero además las frutas y hortalizas contienen un porcentaje importante de carbohidratos y en menor medida proteínas, lípidos, polifenoles, carotenoides, ácidos grasos insaturados, minerales y un amplio conjunto de vitaminas, que hacen de las frutas y hortalizas una fuente muy importante de estas sustancias.

En este contexto, Biovege, que arrancó en enero de 2016 y y cuenta con una duración de dos años, donde se trabaja en dos líneas de aprovechamiento, que son por un lado la transformación de los carbohidratos en aditivos para mejorar la flexibilidad de los biopoliésteres. Esto es, utilizar los componentes de los destríos para la fabricación de plásticos biodegradables. Y por otro la extracción de compuestos adecuados para la conservación de alimentos y el desarrollo de una nueva línea de productos saludables conteniendo ingredientes bioactivos.

El proyecto cuenta con seis fases diferenciadas, se encuentra actualmente en la primera de ellas, consistente en la selección, extracción y separación de los compuestos bioactivos. Los primeros resultados obtenidos en las primeras etapas son: selección de cuatro familias de compuestos (caroteonides, vitaminas, fenoles y aminoácidos), optimización metodologías extracción, optimización de extracción de fenoles, metodología análisis cuantitativo de las cuatro familias y obtención de azúcares hidrolizados en tomate, pepino y pimiento verde

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