Cajamar consolida su equilibrio financiero y sigue con su expansión nacional

  • La primera cooperativa de crédito española mira al futuro con garantías: cerró 2008 con unos depósitos de clientes de 18.161 millones, una inversión crediticia de 23.319 y una morosidad es 3,69% · Dotó provisiones por 85,3 millones

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Corren tiempos de apretarse el cinturón y las entidades financieras han cerrado filas en torno a sus principales activos para no llevarse sorpresas inesperadas a corto plazo. No es el caso de Cajamar, que mantiene un equilibrio en sus cuentas que le permite otear el horizonte con la seguridad que le dan sus cifras: cerró el ejercicio 2008 con un balance de algo más de 25.000 millones de euros, con 18.161 millones en depósitos de los clientes y 1.818 millones de Fondos Propios; en paralelo, unas inversiones crediticias de 23.319 millones de euros.

Estos datos evidencian una fortaleza financiera que queda respaldada por una dotación de provisiones de 85,3 millones de euros, una garantía de futuro ante la delicada situación que atraviesa la economía y que, sin embargo, sitúa a la cooperativa almeriense con una tasa de morosidad del 3,69% al cierre de 2008, un índice que experimentó un crecimiento de 2,6 puntos porcentuales como consecuencia de la crisis, pero un auge por debajo de la media del sector, cuya tasa se situó en España en el 3,29% a 31 de diciembre de 2008, según los datos del Banco de España.

El sector financiero ha visto las orejas al lobo y ha comenzado una carrera que parece no tener fin hacia procesos de fusión e integración, amparados por el paraguas de la Administración, que da su correspondiente bendición a cada proyecto, argumentando que el resultado de cada iniciativa reforzará el sistema financiero, borrando la incertidumbre actual que se cierne sobre la actividad financiera en general y garantizando la supervivencia de un modelo bancario del que los gobernantes nacionales y autonómicos presumen como "modelo a seguir".

Los últimos que han movido ficha en esta dirección han sido la malagueña Unicaja y la Caja Castilla-La Mancha, que ya han anunciado de forma oficial su intención de fusionarse. La integración de ambas, liderada por Unicaja, dará como resultado una entidad con 60.000 millones de euros en activos y cerca de 1.500 oficinas, con la vista puesta en expandir el negocio desde el sur de la península hacia el norte.

Precisamente, este camino ya lo tomó Cajamar hace más de un año, cuando se fusionó con la vallisoletana Caja Rural del Duero, un proceso que culminó de forma oficial el 19 de diciembre de 2007, con la firma del acuerdo ante notario y que supuso un salto cualitativo y cuantitativo para la entidad, que le ha permitido incrementar su volumen de negocio y acometer un plan de expansión por el norte peninsular, enmarcado dentro de su Plan Estratégico 2007-2009, cuyo objetivo fundamental era estar presente en 35 provincias de España.

Además, la cooperativa de crédito almeriense posee como reto a largo plazo alcanzar la totalidad de las provincias españolas, un desafío que va cumpliendo paso a paso, a pesar de las dificultades de la actual coyuntura económica y que le ha llevado a cerrar 2008 con una red de 924 oficinas, cifra que se ha visto ampliada con la reciente apertura de dos más en las localidades leonesas de La Bañeza y Ponferrada, y que se suman a las aperturas en las provincias de Burgos, Salamanca, Soria y Zamora (Castilla y León), Ciudad Real (Castilla-La Mancha) y Cantabria.

Su Plan Estratégico para el año en curso se centrará en el resto de Castilla y León, en las provincias donde la entidad aún no tiene presencia, así como en Andalucía occidental, apostando por aquellas zonas donde hay menos peso presencial.

A más largo plazo, Cajamar tiene la vista puesta en Asturias y Galicia, hacia donde dará el salto una vez que consolide la red territorial de oficinas por Castilla y León y por donde ya se encuentra buscando locales.

La cooperativa almeriense cerró 2008 con un beneficio neto de 126,6 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 5% respecto a la cifra de 2007. Este dato supone una desviación en comparación con las previsiones que lanzó Cajamar en la Asamblea General Ordinaria que celebró la entidad el año pasado, el 3 de abril de 2008, cuando estimó que cerraría el ejercicio con un beneficio neto un 12% por encima del obtenido en 2007, tal como anunció el consejero delegado de Cajamar, Juan de la Cruz.

El grave deterioro de la economía internacional ha causado que esta previsión haya evolucionado a la baja, registrando, finalmente, una cifra menor, quedándose en un crecimiento del 5%. A pesar de ello, Cajamar ha visto cómo su beneficio neto ha crecido un 70,4% en los últimos seis años, a un ritmo anual medio del 11,7%, una tasa envidiable, que pone de relieve la fortaleza de la cooperativa almeriense.

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