Los regantes del Bajo Andarax salvan la campaña gracias al agua de la desaladora de Carboneras

La llegada de agua procedente de la desaladora de Carboneras va a garantizar la supervivencia de las cosechas que aún no se habían arrancado en el Bajo Andarax, la zona afectada por el corte de agua de riego ordenado por la Consejería de Medio Ambiente el pasado 3 de mayo. Los primeros riegos con agua desalada ya se están realizando, fundamentalmente en las fincas que se encuentran en la fase de engorde de melón y sandía. La mayoría de los cultivos de tomate han optado por el arranque por encontrarse en estas fechas al final de su vida útil.

Está previsto que durante las próximas semanas continúe el aporte de agua procedente de la desaladora de Carboneras hasta un máximo de un millón de metros cúbicos. Debido a que el agua desalada es muy pura y no contiene minerales, los agricultores tendrán que mezclarla para no perjudicar a las plantas, recurriendo a agua de pozos y a cubas, según las necesidades de cada finca. Las aguas reutilizadas que habitualmente se utilizan para regar en el Bajo Andarax siguen afectadas por la prohibición de uso que dictaminó la Consejería de Medio Ambiente a primeros de este mes.

La tubería provisional por la que llegarán las aguas desaladas hasta el Bajo Andarax soportaría un caudal de hasta 3 millones de metros cúbicos. Sin embargo, la tubería trabajará a un tercio de su capacidad debido a la falta de disponibilidad de agua en la planta desaladora de Carboneras, que actualmente se encuentra al máximo de su capacidad de producción.

La Federación de Regantes de lmería (Feral) valora positivamente la llegada de agua desalada porque significa la salvación para muchos agricultores, pero reprocha a las administraciones la falta de soluciones definitivas a las reivindicaciones históricas de los regantes almerienses.

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