"Ni supermercados ni empresas locales quieren precios elevados"

  • Asaja explica el margen que gana cada eslabón de la cadena y cómo se establecen las cotizaciones

Francisco Vargas durante la rueda de prensa de ayer. Francisco Vargas durante la rueda de prensa de ayer.

Francisco Vargas durante la rueda de prensa de ayer. / javier alonso

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Se puede decir más alto, pero no más claro: "Ni a los supermercados ni a las empresas locales les interesa que haya precios altos en origen, para el agricultor". Así se manifestó ayer el presidente de Asaja Almería, Francisco Vargas, quien analizó la situación actual que está atravesando el campo almeriense ante los medios de comunicación, apoyándose en gráficos y tablas, ofreciendo las claves de que las cotizaciones hortofrutícolas hayan descendido vertiginosamente cuando hace pocas semanas pulverizaron las pizarras, a consecuencia de la ola de frío y la consiguiente escasez de producción en Almería, única zona de abastecimiento debido a los daños producidos en el resto de territorios de competencia donde se cultivan frutas y hortalizas.

Vargas explicó que en un escenario de bajos precios, con una media de 0,40 euros por kilo percibido por el agricultor, su margen de ganancia son 0,05 euros, con unos costes de producción de 0,35 euros por kilo; eso significa que el precio de salida de almacén es de 0,80 euros por kilo de media, tras añadir el coste de manipulado e inversiones; después, el precio para la plataforma comercial es de 1,1 euros, tras sumar el coste de transporte; el precio del supermercado es de 1,30 tras añadir la logística; y finalmente el precio que paga el consumidor es de 2,60, tras un margen medio del 100% del supermercado.

Por otra parte, en un escenario de precios elevados, como el vivido tras la ola de frío, el precio medio para el agricultor es de 2,55 euros, que restando los costes de producción, el agricultor percibe 2,20; el de salida del almacén se sitúa en 2,85 euros por kilo, sin aplicar margen comercial o, incluso, con un margen negativo si tiene que comprar en subasta; el precio a la plataforma es de 3,35, sumando el transporte; el del supermercado es de 3,95, contando la logística; y finalmente, el que paga el consumidor es de 3,95 euros, con sólo un margen de 0,40 euros por kilo. La conclusión es que los supermercados ganan menos por kilo vendido y venden menos kilos, de ahí que les interese más la primera opción.

El presidente de Asaja en Almería indicó que en la cuarta semana de 2017 ha descendido el número de pedidos y kilos solicitados al agro almeriense "para aparentar una caída de la demanda en origen, y en paralelo, se ha subido el precio al consumidor para detener el consumo y que caiga la demanda". Además, el poder de la gran distribución ha llegado a influir en distintos países de la UE, dijo, para provocar una alianza con el fin de bajar los precios, ejerciendo presión sobre las frutas y hortalizas como si fueran las causantes del aumento del IPC en cada uno de ellos. "De la cuarta a la séptima semana ha caído en picado las cotizaciones, sobre todo, del calabacín, la berenjena y el tomate rojo, provocando una situación idílica para la distribución y las empresas locales en origen, mientras el agricultor tiene que vérselas con el banco", apuntó.

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