¿Es McCain un buen republicano?

  • Según 'The New York Times', el candidato conservador a la Presidencia sondeó la posibilidad de abandonar su partido y pasarse al bando demócrata al menos en dos ocasiones desde la campaña de 2000

John McCain, el candidato republicano a la presidencia de EEUU, estuvo a punto dos veces de pasarse a las filas demócratas. Según el diario The New York Times, esas ocasiones ocurrieron en 2001 cuando discutió con los demócratas sobre su renuncia al Partido Republicano y en 2004 cuando conversó sobre la posibilidad de convertirse en candidato a la vicepresidencia por el Partido Demócrata junto con John Kerry, aspirante a la presidencia.

Pese a todo, y en un ejercicio de ética profesional, The New York Times reconoce que existen versiones divergentes sobre ambos episodios.

Los demócratas, incluyendo a John Kerry, afirman que no sólo McCain expresó interés sino que sus asesores tomaron la iniciativa para explorar la posibilidad. Pero tanto McCain como sus asesores indican que en ambos casos fueron los demócratas los que iniciaron los contactos y que el senador de Arizona se mostró renuente.

Según el diario, ambos episodios reflejan un período en el que, después de las elecciones de 2000, McCain comenzó a alejarse de su partido en lo que se refiere a la doctrina de su agrupación política. Por otra parte, ofrecen una visión de su estado psicológico y las dificultades que tenía para identificar su ideología.

El diario indica que en la primavera de 2001 McCain estaba disgustado por las difamaciones lanzadas en su contra un año antes durante la campaña por las primarias de Carolina del Sur en las que aspiraba a la candidatura presidencial republicana.

También culpaba a la campaña de George W. Bush de propagar rumores de que era el padre de un niño negro, una afirmación negada por los asesores del actual presidente. The New York Times señala que McCain se reunió en 2001 con el senador y líder demócrata Tom Daschle para cambiar de partido.

"Hubo momentos en que (McCain) se puso a la altura de las circunstancias y manifestó ser un verdadero pragmático", dijo Daschle al diario. Según éste, durante 2001 se unió a los demócratas en el apoyo a diversas iniciativas e informó a Daschle que proyectaba votar contra las reducciones tributarias, uno de los pilares de la política económica de Bush.

También formuló "comentarios desfavorables" sobre Bush en el Senado, dijo Daschle, según The New York Times.

La realidad actual es que reconfortados por los recientes sondeos que dan a John McCain como vencedor en la elección presidencial estadounidense de noviembre próximo, los republicanos se preguntan contra quién de los dos precandidatos demócratas habría más posibilidades de vencer.

Durante largo tiempo, las voces cantantes del Partido Republicano soñaron secretamente con tener a Hillary Clinton como adversaria, puesto que estimaban que sería la más fácil de vencer. Las cosas cambiaron desde que Barack Obama se enfrentó a las embarazosas palabras de su antiguo pastor, Jeremiah Wright, acusado de haber pronunciado sermones antiestadounidenses.

La ex primera dama es una de las mujeres más populares de Estados Unidos, pero también suscita intensas enemistades.

La campaña de Obama estuvo afectada de lleno por el caso de Jeremiah Wright. Ex pastor de la iglesia frecuentada por Obama en Chicago, considerado el padre espiritual del senador, el reverendo Wright dijo en uno de sus inflamados sermones, comercializados en DVD y ampliamente difundidos por cadenas de televisión e internet, que el "terrorismo" estadounidense era responsable del 11-S.

"El caso del reverendo Wright arrojó luz sobre la enorme brecha cultural que separa a gran parte de los negros estadounidenses de la mayoría de blancos estadounidenses", afirmó a la AFP James Gimpel, profesor de ciencia política en la Universidad de Maryland.

Salvado el escollo, los republicanos han intensificado sus ataques al senador por Illinois, al que consideran ganador de la carrera demócrata. Paul Lindsay, portavoz del Partido Republicano, ya explicó que intentarán presentar a Obama como un hombre ajeno a los valores de Estados Unidos, y a destacar su falta de experiencia en política exterior y en materia de seguridad nacional.

Apostar por Obama como rival es un juego peligroso, matiza Eric Davis, profesor de política en el Middlebury College, en Vermont. "Clinton tendría más dificultades que Obama para vencer a McCain", dijo.

"Clinton uniría (en su contra) al Partido Republicano mucho más de lo que podría hacerlo Obama", afirma Davis. "La senadora de Nueva York estaría en peores condiciones para movilizar a su favor a los votantes independientes por lo que, Obama sería un rival mucho más fuerte" que podría vencer a John McCain en noviembre.

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