Muere en una explosión en Damasco el jefe militar de Hezbolá

  • Israel rechaza cualquier implicación en el asesinato de uno de los terroristas más buscados por el FBI.

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El máximo responsable militar de Hezbolá, Imad Mughniyah, falleció la noche del martes en un atentado con bomba en Damasco. La formación radical e Irán no tardaron en acusar a Israel de estar detrás del asesinato de quien también figuraba como uno de los terroristas más buscados por el FBI, aunque el Gobierno de Tel Aviv negó cualquier implicación. Además, en respuesta a este incidente, el Movimiento de Resistencia Islámica, más conocido como Hamas, instó al mundo árabe a "actuar decididamente contra el pulpo sionista".

El atentado tuvo lugar en Kar Susa, un lujoso barrio residencial de Damasco. Según informaciones de Al Jazeera, la deflagración fue provocada por un coche bomba, al parecer estacionado en un aparcamiento. Las Fuerzas de Seguridad sirias se apresuraron a acordonar la zona para impedir la toma de fotografías, ni siquiera con móviles.

Desde Hezbolá, se anunció en un comunicado leído por su cadena de televisión, Al Manar, el "orgullo" de que "un gran yihadista de la resistencia islámica en Líbano se ha unido a los mártires", en alusión a Imad Mughniyah, quien se "ha convertido en un mártir a manos de los sionistas israelíes". A la lectura de esta nota, le siguieron la emisión de varios versículos del Corán y la convocatoria, para mañana, del funeral del jefe militar.

En este sentido, Hamas urgió a "actuar decididamente contra el pulpo sionista que amenaza la seguridad de los países árabes y musulmanes", al tiempo que advirtió a Israel con "respuestas sin precedentes" si la víctima llega a ser un miembro del Movimiento en Gaza. Por su parte, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Mohamad Ali Hosseini, consideró el asesinato de Mugniyah "resultado y un ejemplo claro del terrorismo de Estado organizado por el régimen sionista", según informaciones de IRNA. Hosseini elogió a Mughniyah diciendo que su vida constituirá "una página de oro en la lucha contra los agresores e invasores sionistas".

Desde el Gobierno de Israel, y aunque en un primer momento se negó a realizar comentario alguno, un comunicado terminó desmintiendo cualquier vínculo de este Ejecutivo con el atentado. En vista de las advertencias y amenazas claras, que algunos medios de comunicación ya empiezan a reflejar en sus artículos y que han creado una sensación de incertidumbre en el país, Tel Aviv indicó en la nota que "rechaza los intentos de los elementos terroristas de atribuir a Israel cualquier relación con este incidente". No obstante, el ministro israelí de Medio Ambiente, Gideo Ezra, también dijo no saber "quién ha cometido el asesinato de Imad", pero puntualizó que "deberían bendecirle".

Tampoco le causó precisamente pena la noticia el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Sean McCormack, quien señaló que "el mundo es un lugar mejor sin este hombre en él", porque "era un asesino a sangre fría, un asesino de masas y un terrorista responsable de la pérdida de incontables vidas inocentes". "De una manera u otra se ha hecho justicia", añadió.

Mugniyah figuraba en la lista de terroristas más buscados del FBI estadounidense y era jefe del aparato de seguridad de Hezbolá, lo que le situaba al mismo nivel del líder político del movimiento. Los servicios norteamericanos incluso llegaron a ofrecer una recompensa de cinco millones por su captura o cualquier información sobre el ahora fallecido, cantidad aumentada a 25 millones tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

En su historial, figuran entre otros el ataque perpetrado en 1983 contra marines estadounidenses en Beirut, que causó 241 muertos, el atentado con bomba contra la Embajada norteamericana ese mismo año, que se cobró la vida de 63 personas, o el atentado contra una base francesa en Líbano, en la que fallecieron 58 militares. Además, también está supuestamente implicado en un atentado contra la Embajada de Irak en Beirut en 1985, dos ataques terroristas en Buenos Aires en 1992 y 1994, o el desvío de un avión hacia Beirut que hacía la ruta Atenas-Roma en 1985, que inició un calvario para los pasajeros de 17 días.

Sin embargo, en los últimos tiempos, Mughniyah permanecía apartado de la vida pública, aunque no por ello sus enemigos olvidaron su existencia. De hecho, sufrió numerosos intentos de asesinato, entre ellos el de los servicios secretos israelíes del Mossad en los 90. Del primero de ellos, salió ileso y murió su hermano, pero el Mossad aprovechó su presencia en el funeral para efectuar un segundo intento también fallido.

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