Napolitano empieza el procedimiento para la disolución de las Cámaras

  • El presidente de la República italiana ha llamado a Marini y Bertinotti a consultas para comunicarles la disolución del Parlamento y la fijación de la fecha de las elecciones, que serán como máximo el 15 y 16 de abril

El presidente de la República de Italia, Giorgio Napolitano, ha comenzado hoy el procedimiento para la disolución del Parlamento al llamar a consultas, tal y como prevé la ley, a los presidentes de las Cámaras.

Mientras tanto, los partidos han empezado a organizarse para esas elecciones que, según los sondeos, ganaría el ex primer ministro y empresario Silvio Berlusconi, junto con sus aliados democristianos y derechistas.

Napolitano se ha reunido primero con el presidente del Senado, Franco Marini, y después con el de la Cámara de los Diputados, Fausto Bertinotti. Para mañana se prevé la disolución efectiva del Parlamento y la fijación de la fecha de las elecciones, que deben celebrarse dentro de los setenta días posteriores; es decir, como máximo el 15 y 16 de abril.

También se fijará la fecha de la primera sesión de las Cámaras, dentro de los veinte días posteriores a la celebración de las elecciones. Napolitano tomó la decisión de disolver las cámaras tras fracasar la misión que encomendó a Marini para sondear la posibilidad de lograr un consenso con el que reformar la ley electoral antes de los comicios anticipados.

La crisis de Gobierno se abrió el 24 de enero cuando el primer ministro, Romano Prodi, perdió la confianza del Senado, después de que un pequeño grupo democristiano, la Unión de los Demócratas para Europa (UDEUR), abandonase la colación que apoya el Ejecutivo. Ese abandono se produjo tras ser acusado de corrupción el líder de la UDEUR, Clemente Mastella, que en ese momento era ministro de Justicia.

Desde entonces, los esfuerzos de Napolitano se centraron en intentar cambiar la ley electoral, una petición sostenida no sólo por el centroizquierda sino por un amplios sectores de la sociedad, ya que favorece la creación de grandes coaliciones con multitud de partidos. Ese minifundio político está considerado como uno de los principales causantes de la inestabilidad del Gobierno, ya que formaciones con una representación parlamentaría mínima, como la UDEUR, que contaba con un 1,4 por ciento de los votos, pueden formar y deshacer gobiernos con gran facilidad.

La celebración de las elecciones pone en peligro la gestación del Partido Demócrata, cuyo principal objetivo es acabar con ese minifundio y crear un partido fuerte, unido entorno a un programa de gobierno de centro progresista. Su líder, el alcalde de Roma, Walter Veltroni, ha repetido hoy ese mantra al declarar que el Partido Demócrata acudirá sólo a las urnas y que no volverá a repetir la experiencia de la Unión de Romano Prodi, en la que había dieciséis partidos.

Esa postura es criticada desde los partidos de izquierdas, ya que le reprochan que esa actitud provocará de nuevo la llegada de Silvio Berlusconi al poder. Los sondeos otorgan al PD un 35 por ciento de los votos, muy alejado del 56 por ciento que recibe la alianza de Berlusconi.

Sin embargo, en dos periódicos, la Repubblica y La Stampa, se alababa hoy la posición de Veltroni, ya que es innovadora en Italia y supone, al menos, un cambio con respecto a la política de los últimos quince años. Aún así, muchos analistas opinan que el PD no tendrá más remedio que formar una coalición antes de las elecciones.

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