Prodi obtiene la confianza del Parlamento, pero pierde apoyos en el Senado

  • El primer ministro italiano, Romano Prodi, ha conseguido los votos necesarios para seguir en el puesto en la Cámara de los Diputados, pero podría dimitir porque no hay suficientes senadores dispuestos a refrendarle

El primer ministro, Romano Prodi, ha obtenido la confianza de la Cámara de los Diputados, pero aún necesita la del Senado al que, en principio, se la pedirá mañana, si antes no dimite, tal y como se apuesta hoy en Italia.

Prodi ha superado sin apuros el escollo de la Cámara de los Diputados al recoger 326 votos a favor, veinticinco por encima de los que necesitaba, y 275 en contra. Pero el paso fácil por la cámara baja se daba por hecho y es en el Senado donde le espera la oposición, pues ahora mismo no parece que pueda lograr la confianza debido a que sus fuerzas están mermadas por plante de los democristianos.

La Unión de Demócratas para Europa (UDEUR), que hasta la semana pasada tenía a su líder, Clemente Mastella, como ministro de Justicia, no ha estado presente hoy en el Congreso de los Diputados. "Nuestros votos hoy no son determinantes", afirma Tommaso Barbato, jefe del grupo parlamentario de la UDEUR, quien ha anunciado que mañana sí lo serán y por eso sus tres senadores votarán en contra de Prodi.

Hasta la semana pasada, la UDEUR, formación que figura inscrita en el conservador Partido Popular Europeo, apoyaba al Gobierno de centroizquierda de Prodi. Pero Clemente Mastella tuvo que dimitir como ministro de Justicia, debido a que se conoció que está siendo investigado por corrupción política. Y dejado el cargo, retirado el apoyo. Mastella anunció esta semana que su partido dejaba la coalición gubernamental.

La crisis fue inmediata porque la coalición de Prodi tenía, con los tres senadores de Mastella, dos escaños de diferencia con la oposición. Por si fuera poco, hoy otros senadores, como Franco Turigliatto, díscolo de Refundación Comunista que fue expulsado del partido por haber provocado la anterior crisis de Gobierno de Prodi en febrero pasado, y Domenico Fischella, radical libre en el Parlamento italiano, han anunciado que también votarán en contra de Prodi.

Si bien ese tipo de declaraciones sobre la intención del voto son habituales días antes de emitirlo, y también cambiar de parecer minutos antes de hacerlo, no evitan que se disparen las conjeturas acerca de todos los escenarios posibles.

Entre las distintas hipótesis figuran la de que Prodi dimita antes de que se produzca la votación del Senado, mientras que otros hacen cálculos en los que el primer ministro obtendría la confianza si votan a su favor los siete senadores vitalicios. Sin embargo, esa posibilidad no gusta al jefe del Estado, Giorgio Napolitano, quien durante la crisis de febrero del año pasado, dijo que los votos de los senadores vitalicios no debían de ser decisivos en las mociones de confianza.

Las conjeturas van más allá de la votación en el Senado y, los que la dan por perdida, se plantean qué sucederá después de que Prodi haya tenido que dimitir: ¿habrá elecciones o un Gobierno de transición que apruebe por ejemplo una reforma de la ley electoral causante del embrollo actual?

La derecha, encabezada por Silvio Berlusconi, está a favor de las elecciones. De hecho uno de los aliados de Berlusconi, el extremista Umberto Bossi, de la federalista Liga Norte, ha afirmado que debe haber elecciones o de lo contrario "habrá revolución armada", aunque nadie se toma en serio esas palabras, habituales en él.

De momento, habrá que esperar a las próximas horas para conocer la decisión de Romano Prodi antes de continuar adelante con las profecías.

Mientras, hoy, Italia celebró el 60 aniversario de su Constitución, a la que Napolitano señala como "cuadro de referencia unitario para los ciudadanos" en "estos momentos de aguda crisis e incertidumbre" y animó a los partidos políticos a "renovar juntos las instituciones".

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