Rusia niega buscar la "confrontación" con EEUU ni la "supremacía económica"

  • El viceprimer ministro Sergei Ivanov ofrece un discurso apaciguador en la Conferencia de Seguridad de Múnich

Sergei Ivanov, uno de los hombres claves del presidente ruso Vladimir Putin, aseguró ayer en Múnich (sur de Alemania) que Rusia no busca la "confrontación abierta" con EEUU ni una supremacía económica sobre Europa.

Este discurso apaciguador que mantuvo en la 44º Conferencia sobre Seguridad en Múnich no bastó para tranquilizar a europeos y norteamericanos, acostumbrados a ser el punto de mira de las diatribas de Putin.

El viernes, el presidente ruso anunció que su país desarrollaría nuevas armas porque se veía obligado a responder a los "desafíos" lanzados por EEUU, tales como la "carrera armamentística".

"No tenemos la intención de aceptar este desafío (...) entrando en confrontación abierta con nuestros adversarios", declaró el viceprimer ministro Ivanov.

Como muestra de que el "mensaje" no acaba de calar, el Alto Representante de la UE para la Política Exterior, Javier Solana, expresó su descontento. "No estaba muy contento con el discurso de Putin sobre la carrera armamentística", declaró Solana, quien lamentó una actitud "no muy constructiva". También criticó la falta de cooperación de Rusia en el caso de la provincia serbia de Kosovo, que anunció su intención de autoproclamar su independencia, una idea apoyada por algunos países occidentales y rechazada categóricamente por Rusia.

Rusia y EEUU se enfrentan verbalmente por varias cuestiones internacionales, en particular el proyecto de escudo antimisiles para Europa, con declaraciones que a veces han hecho temer un resurgimiento de la Guerra Fría.

Los rusos amenazaron con "apuntar hacia" Europa si los estadounidenses desplegaban en Polonia y la República Checa su escudo antimisiles, considerado por Moscú como una amenaza directa para su territorio. Además, la aviación rusa retomó sus vuelos de bombarderos estratégicos y se entretiene alarmando los radares de países occidentales al sobrevolar zonas próximas a sus costas.

Hace un año, en Múnich, Putin arremetió duramente contra Washington, acusando a EEUU de "desbordar sus fronteras nacionales en todos los ámbitos" y crear una situación tal que "ya nadie se siente seguro" en el mundo.

Consciente de que Rusia en ocasiones suscita "miedo" en el extranjero, como reconoció Putin en 2006, Ivanov optó por mitigar los ánimos con un mensaje tranquilizador sobre los intereses económicos y, en particular, energéticos de Rusia. "Una Rusia más rica no planteará una amenaza para la seguridad de los otros países. Sin embargo, nuestra influencia sobre los procesos globales seguirá aumentando", advirtió.

Algunos países occidentales temen que Moscú utilice sus recursos de hidrocarburos como medio de presión. Rusia se encuentra inmersa en un forcejeo con Ucrania que podría desembocar en la interrupción de los suministros de combustible a este país, por donde transita el gas hacia Europa.

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