Conmemoración

75 años desde el "salto a la oscuridad"

  • Hoy se conmemora la llegada al poder en Alemania de Adolf Hitler, el genocida más conocido y estudiado de la historia

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Un “salto a la oscuridad”: así describió un periodista aquel día fatídico en el que Adolf Hitler llegó al poder, hace hoy 75 años. En sólo pocos meses, el partido nazi de Hitler, el NSDAP, utilizó la violencia para silenciar a sus opositores, mientras que la gran mayoría de los alemanes no opuso resistencia. Lo que comenzó como un período de optimismo y júbilo para muchos alemanes terminó con la destrucción de su propio país, una guerra mundial y el genocidio contra los judíos europeos.

El trauma moral de Hitler sigue afectando a Alemania hoy en día, donde negar el Holocausto es un crimen, al igual que la exhibición de símbolos nazis o la incitación al odio racial. “Existe un extraordinario sentido de responsabilidad nacional por lo que pasó”, dice Ian Kershaw, el prestigioso historiador británico autor de la más exhaustiva biografía de Hitler.

La gran sensibilidad de los alemanes respecto al pasado nazi quedó demostrada en el otoño (boreal) de 2007, cuando una presentadora de la televisión fue vilipendiada por sugerir que no todo había sido tan malo durante la era nazi. Eva Herman fue despedida por el canal de televisión público, donde había trabajado durante 19 años, por unas declaraciones con las que parecía glorificar la política familiar del periodo hitleriano.

Herman también fue expulsada de un programa televisivo por negarse a presentar sus disculpas por sus afirmaciones. En este sentido afirmó que “si uno no tiene permiso para discutir sobre los valores familiares de los nazis, entonces tampoco se puede hablar de las autopistas alemanas, que fueron construidas durante el Tercer Reich”.

Existen bibliotecas enteras de libros sobre el partido nazi y su líder, en los que se intenta explicar el ascenso y el hundimiento de una de las figuras más investigadas de la historia. Según uno de los puntos de vista, Hitler llegó al poder como resultado de un error de cálculo de los políticos conservadores y el ejército, después de que sólo el 37 por ciento del electorado diera su apoyo al partido nacionalsocialista.

“Los líderes políticos de la época subestimaron a Hitler de forma desmedida y los intentos de utilizarlo para sus propios objetivos políticos fracasaron estrepitosamente”, escribió el historiador Andreas Wirsching en el semanario Der Spiegel.

Los nazis apelaron con gran éxito a los temores y quejas históricos de los alemanes, culpando a los judíos de muchas de las miserias del país y prometiendo hacer añicos el Tratado de Versalles, que obligó a Alemania a pagar enormes reparaciones por los daños causados tras la Primera Guerra Mundial.

En una época con gran desempleo, los nazis utilizaron hábilmente la propaganda –en el que el ministro Joseph Goebbels fue un maestro–, distribuyendo carteles y películas que cautivaron a una población desilusionada y les dieron nuevas esperanzas. También crearon la imagen de un partido poderoso con un fuerte liderazgo.

Horas después de que Hitler prestara juramento como canciller, miles de miembros de las fuerzas de choque nazis realizaron un desfile con antorchas que pasó por los arcos de la emblemática Puerta de Brandemburgo de Berlín. Las llamas proyectaron una sombra inquietante sobre los edificios adyacentes.

Menos de un mes después ardía el Reichstag, el edificio que albergaba el Parlamento alemán. Un activista comunista holandés, Marinus van der Lubbe, fue arrestado, condenado por ser el supuesto autor del incendio y ejecutado en la guillotina.

Hitler aprovechó el incidente para persuadir a Hindenburg de que firmara un decreto que cercenó las libertades civiles, allanando el camino para la represión de miles de comunistas y otros grupos opuestos a los nazis.

Este primer paso en el camino de la instauración de un régimen dictatorial fue seguido por el establecimiento de los primeros campos de concentración y el boicot, organizado por los nazis, de todos los bienes judíos. En mayo de 1933, los nazis cargaron contra los sindicatos y escenificaron la quema masiva de libros escritos por judíos, comunistas y “degenerados”, con el objetivo de limpiar al país de ideas no germanas. El mes siguiente fue prohibido el Partido Socialdemócrata (SPD). Otros partidos políticos democráticos corrieron la misma suerte a medida que Hitler consolidaba su control sobre el poder.

Seis años después, Alemania invadió Polonia, en septiembre de 1939, dando inicio a la Segunda Guerra Mundial. El Holocausto, el exterminio masivo de los judíos, comenzó poco después. Al final de la guerra, en 1945, el continente europeo estaba arruinado y más de 50 millones de personas habían muerto.

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