'Amar en tiempos revueltos' lleva al público hasta la época franquista

  • El reparto, encabezado por Cayetana Guillén Cuervo, mostró su buen hacer a la hora de trasladar las emociones de una época dura · La obra está basada en una serie de televisión con mucha audiencia

Dos horas de auténtico teatro. Eso es lo que pudieron disfrutar el jueves en el Auditorio Municipal Maestro Padilla, el público que acudió a ver el montaje teatral Amar en tiempos revueltos, basada en la serie televisiva del mismo nombre, y que además en el reparto contaba con muchos de los actores populares de la tele, como es el caso de Cayetana Guillén Cuervo, que realiza un papel fantástico.

Cayetana Guillén Cuervo interpreta a la diva Estela del Val, acompañada de Verónika Moral como la soñadora Cristina Barea, Jaume García Arija como su marido, el abogado Abel Zamora, y Sebastián Haro como el censor franquista Gabino Cifuentes. El resto de actores son Ricard Borrás como el dramaturgo Marcos de la Vega, Lara Grube que hace de Rosa y, sobre todo, el estupendo Antonio Valero que recrea al represaliado Salvador Bellido Huerga.

El argumento de la obra narraba como el escritor Salvador Bellido, encarcelado por sus ideas políticas, es liberado de la cárcel por su primo el abogado Abel Zamora, yéndose a vivir a la casa en la que habitan éste y su esposa Cristina. Como Salvador, un rojo marcado por el Régimen, no puede publicar sus propios textos bajo su auténtico nombre, Cristina se ofrece para firmar una obra de teatro que escribió en la cárcel, El diablo bajo la cama.

La obra gana un premio nacional y la compañía de la famosa Estela del Val consigue los derechos para estrenarla. Durante los ensayos, Salvador y Cristina se enamoran, Abel sufre horribles pesadillas sobre la muerte de su padre, Estela y su director escénico Marcos de la Vega tienen que sortear las múltiples trabas que les pone el censor Gabino Cifuentes, y la joven aspirante a actriz Rosa López, amante de este último, obtiene el papel protagonista y hasta descubre que tiene una tía que nunca había conocido.

Al mismo tiempo, Abel descubre que mató a su padre siendo un niño, y Cristina harta de represión y mentiras decide fugarse con Salvador para vivir su nuevo amor en libertad en París, donde la obra está a punto de estrenarse. Sin embargo, la pública revelación de que Salvador es el verdadero autor provoca que sea de nuevo encarcelado, lo que frustra definitivamente sus planes. Abel, a pesar de estar al tanto de su romance, consigue librarla de represalias y se muestra dispuesto a perdonarla y protegerla. Pero Cristina ahora es una mujer nueva y necesita romper con su pasado, por lo que abandona su hogar y su marido para encontrarse a sí misma.

Y finamente, El diablo bajo la cama es retirada de cartel, pero Estela del Val y su compañía se muestran dispuestos a seguir luchando por lo que más aman: el teatro.

En definitiva, la obra retrata con mucho acierto la situación de una España dividida en dos bandos en unos momentos muy especiales. Está claro que se producen situaciones que hoy día causan espanto, pero hay que situarse cuando se ve la obra en unos hechos que tienen lugar en unos momentos de dictadura con una censura implacable.

La escenografía es vistosa y nada compleja, puesto que se juega con un decorado principal y algunos cambios poco sustanciosos. En el terreno interpretativo, destacan poderosamente Cayetana Guillén Cuervo, Sebastián Haro y Jaume García, que son los que más se entregan a sus personajes y más disfrutan de ellos.

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