El poeta Antonio Carvajal presentó su libro 'Sol que se alude' en Antas

  • El Premio Nacional de Poesía recordó a Manuel Urbano, fallecido recientemente

Antonio Carvajal, actual Premio Nacional de Poesía, estuvo en Antas para presentar Sol que se alude, su último poemario. Fue un acto ameno, organizado por la asociación cultural Argaria, que había suscitado una enorme expectación en los círculos literarios y artísticos de la provincia, como pudo constatarse por la presencia de poetas de toda la comarca, de Almería e, incluso, desplazados desde el Poniente o los Vélez.

Así, pudo verse entre el público al decano de los poetas almerienses, Julio Alfredo Egea, gran amigo del poeta granadino, a Ginés Reche, José Luis Masegosa, Beatriz Torres, Ezequiel Navarrete, Francisco Flores, Virginia Fernández Collado, Antonio Carbonell, Pepe Criado, Mar Verdejo, Sensi Falán, al pintor y escritor Pedro Soler Valero, la pintora Francina Soler o los escultores Uli Schwander y Bruce Cameron.

El acto, que comenzó y estuvo trufado de poemas de Antonio Carvajal leídos por parte del público, fue presentado por Javier Irigaray, que tuvo unas palabras para el recientemente fallecido poeta Manuel Urbano. Recordó que Urbano había sido acreedor del último premio Villa de Oria, galardón que nunca llegó a recibir.

Comentó cómo, exactamente una semana antes, había comunicado a Ginés Reche en presencia de Antonio García Soler, la intención de Argaria de ofrecerle a Manuel Urbano un merecido homenaje en Antas, lo que tendrá que aplazarse y celebrarse ya sin la presencia del poeta de Jaén.

Antonio García Soler y Dionisio Pérez Venegas, filólogos, poeta aquél y autor, éste, del prólogo del libro que se presentaba, que realizaron una ágil semblanza de la vida, los méritos y la obra del protagonista de la velada, así como las vicisitudes en torno a la publicación de la obra.

Antonio Carvajal comenzó su intervención con el recuerdo a Manuel Urbano y la lectura del obituario que escribió en memoria de su amigo de Jaén. Continuó acusando recibo de los epítetos de barroco y de gongorino que, a modo de insulto, le lanza un sector de la crítica y alegó que más que herirle le halagan. Se confesó admirador de Góngora y de la generación del 27 al completo, así como de los místicos Fray Luis de León y San Juan de la Cruz, y para dar fe de ello, reveló cómo eligió el nombre de Ana de Jesús, discípula de Santa Teresa a la que Fray Luis dedicó su Exposición del Libro de Job y San Juan de la Cruz el Cántico espiritual, para bautizar a su única ahijada y recitó de memoria y comentó diversos poemas de los autores citados. El verbo ameno de Carvajal, hizo realidad algo que pudiera parecer imposible: que el auditorio vibrara y se divirtiera con un festival de poemas de los clásicos más reverenciados .

Concluyó Carvajal el acto con la lectura de poemas de Sol que se alude, el libro que presentaba, y desveló quién se oculta tras los heterónimos que firman los poemas del Cuaderno de Castilla.

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