'El Brujo' triunfa en la Alcazaba con su visión especial de El Quijote

  • Lleno total para ver al genio de la escena y el humor en estas Jornadas del Siglo de Oro

Incluso antes de subirse el escenario, Rafael Álvarez El Brujo, genio de la escena y el humor, ya se había convertido en el gran triunfador de estas Jornadas de Teatro del Siglo de Oro, pues desde hace semanas junto al cartel de Misterios del Quijote luce el letrero de entradas agotadas. La expectación era máxima y el sábado no defraudó. El Brujo triunfó con la revelación de los misterios que rodean al caballero más famoso del mundo ante un patio de butacas a rebosar.

Rafael Álvarez trajo a Almería su peculiar homenaje al Quijote de Cervantes, la cara menos conocida del hidalgo por excelencia. El actor, comediante y juglar reinventó el clásico con alusiones continuas a la actualidad política y social, en vísperas de una nuevas elecciones, relacionándose con el público y dando como resultado, cómo no, un divertido espectáculo, en el que las risas del medio millar de espectadores fueron sonoras durante toda la representación.

En un largo monólogo, ElBrujo contó la versión 'moderna' de Don Quijote, de su relación con las 'mujeres del partido', de los molinos de viento, del misterio del burro e incluso de las dudas acerca de su autoría.

En definitiva, un Quijote alternativo, contaminado de otras obras clásicas y del boca a boca de gente que incluso no lo ha leído, ofreciendo una visión general y divertida de la que es la gran obra de la literatura española. Y para ello, El Brujo no necesitó vestirse de Quijote ni de Sancho, ni de Dulcinea... él solo se bastó para transmitir al público su pasión por este clásico.

El Brujo, con sus misterios, se llevó la ovación de un público puesto en pie, que ya espera su próxima visita por los teatros almerienses.

Las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro continúan mañana martes, a las 22 horas con la actuación de Juanma Cidrón con que interpretará su disco Gnostic Laberyntus. Este trabajo discográfico se compone de una sola pieza de 63 minutos de duración. "Es un homenaje al misterio, a lo que no conocemos de nuestro universo interior y exterior y el vínculo que puede existir entre ellos", explica Cidrón. "El concepto de este disco lo tenía en mente desde hace años, pero el desarrollo y su estructura me ha llevado dos años", subraya.

El músico y compositor afirma que "en la grabación que dura 63 minutos hay momentos muy silenciosos y sutiles, que muchas veces parece que no hay sonido, pero lo hay. También hay mucho vértigo y misterio en este trabajo junto a la añoranza y esperanza", apunta el compositor.

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