Doña Sofía: la reina de los libros

"En nuestra obra es la reina la que piensa y dice lo que piensa, no lo que a nosotros nos gustaría dijera o pensara. Presentamos a una monarca reconocible, previsible, que no se expresa en un tono vulgar y zafio o que resulta indiscreta". Bajo una aclaración tan contundente manifiestan su opinión -en clara alusión a la publicación de Pilar Urbano- Carmen Enríquez y Emilio Oliva, periodistas responsables de La reina habla de su vida, obra centrada en la figura de doña Sofía en la que, aparte de sus declaraciones, se ofrece un archivo de fotografías inéditas entre las que destaca una de la soberana montada a caballo camino de Almonte y en traje de flamenca. "Ha ido dos veces al Rocío aunque ahora piensa que es una romería menos rústica", explican los responsables de un libro que supera ya las cuatro ediciones en el mercado.

Es evidente que, la comparación con La reina, muy de cerca, de la mencinoada Urbano, no les hace demasiada gracia a estos profesionales que han cubierto la información de la Casa Real durante 17 años, en el caso de Enríquez, y durante ocho, si hablamos de Oliva. Una experiencia que ha sido óbice a la hora de poderse acercar a la figura de una mujer en torno a la que aún quedan muchos detalles por conocer. "Se dice que es vegetariana pero no es verdad. Doña Sofía no come carne pero sí pescado y huevos", aclara Carmen ante la atenta mirada de su compañero. "Aparte, le encanta la tortilla de patatas y el gazpacho. De hecho, si por ella fuera, lo tomaría a todas horas". Y continúa. "Incluso, algo que no mucha gente sabe, le encanta el flamenco".

Y es que, aunque exista el rumor de que, todo lo que concierne a los reyes y su familia, es intocable desde los medios de comunicación, se trata éste de una creencia cada vez menos consistente. "Se ha abierto la veda y, por encima de la cierta preocupación que ha habido por cuidar a la institución de la monarquía desde su recuperación en la transición, ahora parece que lo moderno es criticarla", analiza Oliva consciente del importante papel de unos personajes cuya vida no es precisamente de cuento de hadas. "Tienen que hacer muchos sacrificios, perder privacidad, estar expuestos a la crítica, mostrar interés por aquello que les presentan o, por ejemplo, dar la mano durante dos horas en algunas recepciones", enumeran al unísono estos autores convencidos de que, a la protagonista de su texto, no le agradará estar en el ojo del huracán público. "Sólo con echar un vistazo a su discreta trayectoria podemos intuir qué le parecerá eso", concluyen sin envidiar los 250.000 ejemplares- que también ha logrado su monárquico contrincante en las librerías. Dos visiones diferentes, un mismo objetivo: desvelar los misterios de un personaje histórico en tiempo presente.

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