El Festival flamenco promovido por El Morato abarrota el Maestro Padilla

  • Con el dinero recaudado se creará el Centro de Documentación Flamenca 'Constantino Díaz Benete' en un local junto a la sede de la Peña

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El mundo del flamenco en Almería está más vivo que nunca. El poder de convocatoria de la Peña El Morato no tiene límites. Con un Auditorio Maestro Padilla a rebosar, el sábado hubo mucha magia y duende sobre el escenario. Se puede decir que el flamenco almeriense subió a los altares.

La causa era noble, la Peña El Morato tiene un material enorme gracias entre otras personas a uno de sus miembros fundadores, Constantino Díaz Benete, y ese material lo quiere poner asequible a todos los ciudadanos almerienses, no solo a los socios de la peña. a través de un Centro de Documentación en un local que la peña dispone junto a la cueva.

La respuesta del público almeriense fue total, la de los artistas fue sensacional y el mejor flamenco de Almería, tanto en cante, guitarra, baile y percusión se vio el sábado en el Maestro Padilla.

Un espectáculo de tres horas y media de duración y que el publico se mantenga quieto en sus asientos, significa que hubo mucha calidad. Y es que hubo mucha gente que no pestañeaba del duende que había sobre las tablas.

Condujo el Festival el periodista Alfredo Casas, acompañándolo en algunos momentos el conocido Gabriel Luis Callejón, también hombre de la radio. Durante el acto se puso un montaje realizado por Miguel Montoya que dio un toque a la escenografía.

Comenzó Inka Díaz al baile con su cuadro flamenco en el que estaban María Canet al cante con Gabriel Pérez a la guitarra y Moisés Santiago y Paco Torres a la percusión. Buen comienzo y continuó María Canet con cantes de Levante con la guitarra de Gabriel Pérez para dar paso a Chelo Ruiz que bailó Fandangos Abandolaos con algunas de sus alumnas, con el cante de Anabel Castillo, la guitarra de Gabriel Pérez, la percusión de Moisés Santiago y la flauta de Pedro "el Chango", como siempre genial.

Continuó Anabel con unas bulerías con la guitarra de Antonio De Quero y llegó el turno del cordobés afincado en Almería Antonio de Patrocinio Hijo donde tocó para "rabiar" unos aires de Almería fusionado después por Alegrías acompañado por la voz de Edu García y la percusión de Falito.

Después vino el Grupo el Morato interpretaron con el violín de Ana Mar, la guitarra de Antonio de Quero y la percusión de Paco Torres un Tanguillo magistral, y después se incorporó el Niño de las Cuevas que junto a ellos, interpretó unos Tangos con aires de Son Cubano.

Después el turno de Rafael López con Niño de las Cuevas, Farruca y Fandangos del Carbonerillo muy bien interpretados y cerró la primera parte María La Rabota, espectacular como siempre con su cuadro en el que estaban Edu García al cante, Hugo del Pino y Eduardo el Sosio a la guitarra y Falito a la percusión.

La segunda parte la inició el veterano Juan Gómez con la guitarra de Niño de las Cuevas. Soleá, Seguiriya y Fandangos, con esa voz tan personal, soberbios fueron esos cantes.

Llegó el turno de Cristo Heredia, uno de los jóvenes más prometedores del flamenco almeriense con las guitarras de Antonio De Quero y Eduardo el Sosio y la percusión de Falito. De nuevo el baile, esta vez, Ana León con alumnas de su academia muy bien su coreografía por Tangos de Málaga y Tientos con la voz de Ana Mar, la guitarra de Antonio De Quero y a percusión de Paco Torres.

Después Luis Terry deleitó al respetable con Juerga en el Cielo de Benítez Carrasco y La Profecía de Rafael de León, le acompañó a la guitarra Antonio De Quero. Otra vez el baile esta vez Tania Santiago bailó con maestría el Taranto de Almería, con el cante de Ana Mar, la guitarra de Antonio De Quero y la percusión de Paco Torres.

A continuación la señora del Cante que es Antonia López, dulzura y encanto en su voz cantó por Milonga y varios estilos de Fandangos con el Niño de las Cuevas y cerró el gran maestro almeriense Pepe Sorroche que hizo una Soleá Apolá sublime y unos Tarantos antológicos con el acompañamiento genial de Antonio de Patrocinio Hijo, y el fin de fiesta con todos los artistas por bulerías.

Sin duda, es una noche que pasará a la historia del flamenco, donde el público se divirtió como nunca y a bien seguro, que Constantino Díaz desde su lugar en el cielo estaría muy satisfecho de la respuesta de los flamencos a este Festival que con el tiempo habría que repetir, aunque sea por otras causas, porque hubo mucha calidad y muy duende en una noche mágica en Almería.

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