'In nomine dei', el teatro de Saramago llega a Almería

  • Se representa el viernes y sábado a las 21:00 horas en el Maestro Padilla · Cuenta un conflicto entre católicos y protestantes en el siglo XVI en Alemania

La delegada de Cultura de la Junta de Andalucía, Ana Celia Soler, Francisco Ortuño, director del Centro Andaluz de Teatro y la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Almería, Lola de Haro, presentaron ayer la obra de teatro escrita por José Saramago, In nomine Dei que será representada en el Auditorio Municipal Maestro Padilla de Almería los días 4 y 5 de abril a las 21 horas.

Ana Celia Soler destacó la colaboración del Ayuntamiento de Almería, que ha cedido el Auditorio Maestro Padilla para la representación de esta obra durante dos días. Lola de Haro destacó que "el mejor sitio para representar una obra de esta entidad, y que sea un éxito, es el Auditorio Maestro Padilla".

In nomine Dei es una historia que transcurre en el siglo XVI, un conflicto entre católicos y protestantes en una ciudad del norte de Alemania, Münster. Los protestantes, a cuenta del gobierno de la ciudad, instalaron una especie de comunismo evangélico, eliminaron las deudas, el dinero, etc.

Los jefes- porque siempre se necesita un jefe- querían vivir al estilo de los patriarcas bíblicos y algunos tenían hasta catorce mujeres. Aquello acabó en una carnicería. Se mataron, se torturaron, se degollaron. Una ciudad que tenía 14.000 habitantes se consumió hasta tener sólo 2000. Y ni siquiera se trataba de dos dioses distintos, era el mismo Dios, el mismo libro: la Biblia.

Ciegos por sus propias creencias, los protestantes y los católicos de Münster no fueron capaces de comprender la más clara de todas las evidencias: en el día del Juicio Final, cuando unos y otros se presenten a recibir el premio o el castigo que merecieron sus acciones en la tierra, Dios, si en sus decisiones se rige por algo parecido a la lógica humana, tendrá que recibir en el paraíso tanto a unos como a otros, por la simple razón de que unos y otros en Él creían.

Todo acabó en dictadura. Lo mismo ha sucedido en los países del llamado socialismo real. Las revoluciones acaban siempre traicionadas por una razón sencilla: por la renuncia de los ciudadanos a participar.

En el caso de Münster se entró en una situación en que la propiedad no existía; era un caso de una pureza total que muy pronto se acabó. Eso también ocurre en el funcionamiento normal de las democracias. La enfermedad mortal de las democracias es la renuncia del ciudadano a participar. Los primeros responsables somos nosotros al delegar en otra persona que, a partir de ese momento, pasa a controlarlo y usarlo.

La terrible carnicería de Münster enseña que las religiones nunca sirvieron para aproximar a los hombres. In nomine Dei es un alegato contra aquellas creencias religiosas que con tanta facilidad llevan a los seres humanos a matar y a dejarse matar en el nombre de Dios.

Todas las guerras son absurdas, pero las guerras de religiones son las más absurdas de todas, porque se hacen en nombre de no se sabe qué. La capacidad de autoengaño del ser humano no tiene límites. Inventa algo y acaba por creer que eso que inventó es definitivo en su vida.

Todo pasa dentro de él, fuera, nada. ¿Qué idea es esa de que un Dios poderosísimo e imponente iba a crear seres a su imagen y semejanza para ponerlo en una pequeñísima galaxia, en un sistema solar insignificante, en un minúsculo planeta con todo el universo a su alrededor? ¿Ha creado todo el universo para esto?

Dentro de la linea de colaboración entre la Junta y el Ayuntamiento para el próximo otoño se tiene previsto la representación de la obra Ariadna en el Maestro Padilla y este verano también la actuación del Ballet Flamenco de Andalucía.

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