José Bárcena, el ilustre camarero del Café Gijón que vivió un año en Almería

  • Este escritor de 53 años está preparando un libro de memorias donde dará cuenta de sus vivencias con la bohemia y las tertulias literarias en 'la catedral de la cultura' como califica al Café Gijón

José Bárcena es un camarero muy atípico. Lleva 35 años trabajando en el Café Gijón de Madrid, templo de la intelectualidad. Es autor de varios libros y ha publicado cuentos, aparte de escribir artículos en distintos periódicos y revistas, algunos de tirada nacional. Bárcena es hoy el relaciones públicas del Café Gijón y una persona que ha vivido momentos entrañables con las tertulias donde se daban cita personajes de la bohemia madrileña.

Este escritor y camarero está en Almería para participar en un curso de Verano esta semana. Ayer volvió a emocionarse cuando se dio un paseo con su esposa, estuvo en la playa de El Zapillo y luego quiso visitar el edificio del antiguo Preventorio, que hoy ocupa una parte la alcaldía de Almería en la plaza de Barcelona.

"Yo estuve viviendo un año en el Preventorio de Almería. Creo que fue por el año 1961 y vine al Preventorio de colonias. En aquel tiempo los hijos de familias humildes venían de colonias. Aunque éstas sólo duraban tres meses, mi madre se hizo muy amiga de la monja que estaba en el Preventorio, la hermana María y esta le pidió que me dejara mas tiempo. Total estuve un año, porque mi padre estaba muy enfermo, y nada mas llegar a Madrid, se murió mi padre", confesaba muy emocionado este camarero ilustre.

"He revivido momentos muy bonitos en Almería y me he emocionado, porque marca una época de mi vida como es la niñez. Como decía José Saramago nuestras vivencias se terminan a los diez años, luego lo demás se pasa. La vida intensa es la de la niñez y la juventud". "Nací en el barrio donde está el Rastro en Madrid en 1955. En un lugar de confluencias de mucha gente variopinta como es el Rastro y precisamente estos últimos años de mi vida los estoy pasando en el Café Gijón, donde se dan cita la intelectualidad de Madrid", comentaba Bárcena, ayer en el Hotel Catedral, donde se hospeda en Almería.

Bárcena que ha lidiado con toda clase de personajes en sus más de tres décadas en el Gijón, asegura que "tengo una gran amistad con muchos de los pintores indalianos, los cuales son mis amigos. Soy muy amigo de Paco Alcaraz, Luis Cañadas, Capuleto y del ya fallecido Miguel Cantón Checa. Entrañables todos ellos. Se entiende por tanto que le tenga tanto cariño a Almería".

José Bárcena es un hombre que ama profundamente la literatura. Desde siempre ha sido un devorador de libros y además ha contado con una gran biblioteca, que tristemente perdió en el año 1993 cuando ardió su casa. "Lo que más siento no son los libros, sino que pudo haber muerto un hijo mío que estaba en la casa y luego se destruyeron unos cuadernos que yo guardaba, y donde iba recogiendo anécdotas y curiosidades de lo que me iba pasando en el Café Gijón. Una pena porque había mucha documentación".

"Mi madre era modista y vivíamos en la calle Tribulete frente al Molino Rojo. Mi casa era muy especial, como es especial el Café Gijón. Allí iban a que mi madre les cosiese desde las monjitas de los conventos, iban las actrices del Molino Rojo, las mujeres de la vida del Molino Rojo, iban los travestis del Molino Rojo, iba gente de todo tipo. Siempre había gente en casa. Eso era una vida muy intensa. El ir al Café Gijón, y encontrarme con todo el mundo del artisteo, el mundo literario, e incluso el mundo político y empresarial y hasta una clase única que son los bohemios no me impactó tanto, porque yo había vivido algo parecido desde niño en mi casa", sostiene.

Bárcena no podrá olvidar que la primera semana que entró a trabajar en el Gijón conoció a Julio Cortázar. Desde entonces hay un sinfín de nombres que se han codeado con este camarero ilustre. "Yo he disfrutado en todo este tiempo, y muchas veces habiendo estado cansado porque son muchas horas de pie, con una bandeja en la mano, ha merecido la pena. He conocido y he vivido tanto, que no me puedo quejar".

Este camarero madrileño cuenta con un álbum de fotografías desde el año 1988 donde hay muchas personalidades, algunos de ellos ya fallecidos. "Hay personas que no podré olvidar jamás, como es el caso de Severo Ochoa, que venía con su mujer y la trataba con un cariño y una afectividad increíble. También recuerdo a Antonio Gades, el doctor José Luis Barro y Fernando García Tola".

El mayor bohemio de Madrid ha sido Pedro Beltrán. "Era polifacético, ya que fue torero conocido como El Perla, luego fue bailarín de claqué, cantante de ópera, poeta, guionista de cine, actor, etc. Beltrán era un genio y un bohemio en toda su extensión. El Café Gijón fue su segunda pensión, porque siempre vivió en pensiones. Era un hombre creativo y con mucho ingenio. Se podía pasar las horas hablando de cualquier tema y se olvidaba de que tenía otras cosas que hacer. El nunca miraba el reloj", comenta.

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