José Mercé eleva la categoría del flamenco con un recital histórico

  • El cantaor encandiló al público del Maestro Padilla con una actuación sobresaliente

Es grande de talla y grande de corazón, y ante todo es un artista con mucho carisma. Su cante enamora y cuando se pone en pie y se pone a bailar causa sensación. José Mercé volvió a su segunda tierra, a su Almería del alma para ofrecer un recital flamenco y presentar los temas de ese nuevo trabajo que lleva por título Mi única llave.

Mercé en su visita a Almería se rodeó de almerienses, también incluso en el escenario, puesto que en varios momentos le acompañó José Del Tomate o Tomatito Hijo, cuyo padre presenciaba la actuación desde el Patio de Butacas y escuchaba atento algunas de las referencias que el maestro Mercé le hacía desde las tablas.

Fue una noche plena, llena, total. Mercé se entregó como siempre, por bulerías, soleás, seguidillas y tarantos y, conforme avanzada el concierto, con temas de varios de sus discos, algunos de los cuales levantaron las voces del público, que empezó coreando y terminó bailando en pie.

Con Diego Del Morao a la guitarra principal y la presencia de Tomatito Hijo, la noche se movía entre el flamenco más puro y profundo y otros temas en los que se mezclaba la cultura popular del flamenco y las creaciones de algunos de sus trabajos. De Tomatito Hijo llegó a decir, ante el público, que "es mi sobrino, pero está muy mayor ya. Lleva buena escuela y a ver si deja de estar ya tan mayor y me lo puedo llevar pronto por ahí". El joven y prodigioso guitarrista almeriense tuvo sus minutos en solitario sobre el escenario, al igual que, más tarde, también Diego Del Morao, que dedicó sus bulerías "a mi tío, José El Tomate".

La Salvaora, con aquello de "eres tan hermosa como el firmamento, lástima que tengas malos pensamientos"; o La Llave del Amor, hicieron que el ambiente terminara de calentarse, dando más tarde paso a Al Alba, precedido por un "¿cantamos 'Al Alba' entre todos?' al que el público respondió como se esperaba. Y, finalmente, Aire, que había sido reclamado en varias ocasiones desde las butacas, después de que Mercé hubiera propuesto "un fin de fiestas por bulerías muy bueno".

Ya con Mercé en pié, gustándose y bailando sobre el escenario, fue entonces cuando 'apareció' sobre el escenario la poesía de Luis de la Pica, para recordar aquello de "supongo que vive, supongo que ama; si habla con alguien, será con la almohada". El concierto alcanzaba su culmen, que fue, precisamente, con Aire.

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