Lapido ofrece un concierto acústico muy especial a sus fieles seguidores en el Apolo

  • El cantante demostró su calidad musical en una noche mágica

José Ignacio Lapido, uno de los legendarios del grupo 091, no defraudó el jueves en su concierto en el Teatro Apolo y fiel a su estilo, ofreció a todos sus fans almerienses un concierto íntimo, pasional y muy especial por las circunstancias que lo rodeaban: un ambiente íntimo, un par de guitarras, un teclado y una batería, unidas a la voz y las letras del granadino José Ignacio Lapido, consideradas ya poesía 'lapidiana' por todos los amantes de la música independiente.

Tras suspender un primer concierto programado para el 2 de junio pasado por la baja de uno de los componentes de su grupo, con este concierto, Lapido cumplía con su cita almeriense y terminaba su gira de conciertos por teatros.

El público almeriense se entregó a Lapido y a su grupo y no dudó ni un momento en corear sus canciones, sentir sus silencios como únicos y, como no, pedir muchos de sus éxitos. La idea de hacer esta gira surge al acabar los conciertos de presentación del último disco de Lapido, De sombras y sueños (Pentatonia Records 2010). El propósito era ofrecer un nuevo espectáculo ya que el repertorio cambia sustancialmente con respecto al que el músico había venido tocando en los dos últimos años. Y es que otra de las cosas que ha cambiado ha sido su forma de interpretarlo puesto que ahora toca de forma radicalmente distinta, mezclando, en cierta manera, las dosis justas del intimismo que requieren los recintos teatrales, como es el Teatro Apolo, acogedor y familiar, con la tensión habitual en el rock del músico granadino.

Un equilibrio entre delicadeza y rabia muy acorde con la lírica "lapidiana" que cautivó por completo al público almeriense que no podía dejar de sonreír entre butacas ni de aplaudir cuando la música paraba.

Tanto fue así, que José Ignacio Lapido tuvo que salir dos veces a hacer un bis sobre el escenario del Apolo porque los almerienses no podían dejar de aplaudir y corear su nombre para que volviera a cantarles algunos de sus éxitos. Lapido terminó, como no, con La Torre de La Vela.

El formato elegido por Lapido fue el de cuarteto electro-acústico. En el escenario, tres miembros de la banda habitual de Lapido como son Víctor Sánchez, compaginando guitarras eléctricas y acústicas; Raúl Bernal al piano y órgano Hammond; Popi González a la percusión y, por supuesto, José Ignacio, cantando y tocando la guitarra acústica.

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