Marta Sanz se desnuda en 'Lección de anatomía'

  • La autora de 'Susana y los viejos' publica una autobiografía concebida como "espacio para detenerse y pensar"

Convencida de que "la literatura tiene que hacer visible las cosas ya visibles", que debe ser una lupa de la cotidianeidad, Marta Sanz ha decido, a sus 40 años, tomar su vida como material literario para su nuevo libro La lección de anatomía (RBA), una novela a contracorriente, con la que mira al mundo de frente. "¿Por qué mi historia iba a ser menos importante que la de Madame Bovary?", se pregunta esta escritora que, con seis novelas a su espalda, finalista del premio Nadal, premio Ojo Crítico, catedrática de Literatura y con en el beneplácito de la crítica, decidió hace unos años darse una tregua y reflexionar acerca de su vida.

"Convencionalmente, cuando uno escribe una novela autobiográfica parece que tiene que ser muy anciano; sin embargo yo he querido reivindicar un espacio para detenernos, pensar y tomar decisiones porque nos estamos dejando llevar por la vorágine diaria", explica.

Y siguiendo este argumento, la autora madrileña practica su propia autopsia, aunque a un cuerpo vivo, y sin caer en la complacencia ni con ella ni con nadie que salga en el libro, repasa en primera persona su vida desde su nacimiento, su familia, en especial su madre; el colegio, los amigos, la maternidad, las relaciones de trabajo o las pasionales. Todo ello, para convertir estos hechos coloquiales y locales en universales.

"Cuando lo acabé me quedé muy tranquila -matiza-, pero no como si hubiera hecho una terapia. No era mi intención una estrategia terapéutica, aunque tanto esfuerzo de memoria sí que me ha venido bien. Sólo quería que la literatura me sirviera para observar la realidad en la que vivo y trasmitir mi visión del mundo a los demás, sin pensar que ésta pueda ser o no más o menos novedosa".

Para escribir este texto, la autora de Susana y los viejos se creó una predisposición vital, un momento de tregua consigo misma y en el que rechazó un montón de cosas que "supuestamente" esperaban de ella. "He rechazado un tipo de trabajo en el que todos estamos inmersos y cultivado una cierta forma de austeridad, como no consumir -hace años que no compro ropa-, y he decidido privilegiar en mi vida los afectos. Todo eso me ha hecho crear una predisposición muy importante para escribir este libro", aclara.

Defensora de la literatura realista, tanto de la rusa, la francesa, como la de Galdós, y de un hiperrealismo casi sobrecogedor, que la asemeja a su adorado pintor Lucian Freud, "que permite ver la carne y la corruptibilidad de la misma", Marta Sanz critica la literatura que se está haciendo ahora en España. "No comparto ese mito, que me parece pernicioso y que siguen muchos autores, acerca de que la literatura no sirve para nada. Para mí la literatura sí sirve. Lo que pasa es que vivimos en mundo en que la cultura se ha convertido en un objeto de consumo que se vincula al entretenimiento y esa noción anula todo lo demás", sostiene.

Por eso Marta Sanz plantea su Lección de anatomía como un "un grito reivindicativo en un campo literario que me parece penoso, que no me gusta porque, además, no respeta al lector y que parte de la base de que los lectores son mansos".

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