Pinar despunta en un año de transición

  • Entre las promesas sevillanas destacaron el ecijano Miguel Ángel Delgado, con gran regularidad, Antonio Nazaré, Pepe Moral y el ya matador de toros Agustín de Espartinas

La temporada 2008 ha sido un año de transición en el escalafón novilleril, en el que ha destacado principalmente el albacetense Rubén Pinar, que de la mano de Santiago López y con una gran ambición se situó, además de líder en la estadística (45 novilladas y 77 orejas), en la cumbre, gracias a la regularidad en los triunfos en plazas de máxima categoría.

Rubén Pinar cortó dos orejas en Madrid -una en cada una de sus actuaciones-, conviertiéndose en el triunfador numérico en la exigente Monumental. La primera tarde, el 13 de abril, consiguió una oreja y dio una vuelta al ruedo en una novillada del hierro de Nazario Ibáñez y volvió a tocar pelo el 12 de mayo, obteniendo un apéndice de un novillo de Montealto. Abrió la Puerta Grande de Valencia en una tarde en la que se lució en la novillada de Los Chospes. Además, consiguió un trofeo en Sevilla el 4 de mayo, en su presentación, cuajando una interesante actuación en una faena a un astado de Peralta. En la exigente plaza de Bilbao dio dos vueltas al ruedo, dejando una grata impresión en su debut. En Zaragoza, el 18 de mayo, dejó una buena imagen como lidiador ante una mansada, siendo premiado con dos orejas. Uno de los éxitos con mayor repercusión lo vivió en Pamplona, con una faena a un novillo de Miranda de Pericalvo al que desorejó. En plazas de segunda tuvieron eco, entre otras actuaciones, las de Santander, donde salió a hombros y cuajó a un novillo de Yerbabuena. Pinar también mantuvo regularidad en el resto de cosos, como Dax, Saint-Sever, Alcalá de Henares y San Sebastián de los Reyes. Con ese balance tomó la alternativa en Nimes el 21 de septiembre, de manos de Enrique Ponce, saliendo a hombros en el coliseo romano.

Dentro del amplísimo escalafón novilleril, uno de los diestros que destacó por su clásico y excelente concepto del torero fue el sevillano Miguel Ángel Delgado, si bien no tuvo la suerte de cara en las dos grandes plazas: Madrid y Sevilla. En su presentación en Las Ventas se las vio con un lote imposible para dar un aldabonazo. En la Maestranza dejó una grata impresión. Delgado consiguió una nota alta en la mayoría de sus actuaciones, muchas de ellas en plazas de la comunidad de Madrid -Arganda del Rey, Guadarrama...- y en Francia -Beziers, Lunel, Saint-Sever...-. Entre otros éxitos destacaron los de Algemesí, Valverde del Camino y Ampuero. Dentro de los espadas sevillanos, Antonio Nazaré actuó tres tardes en Madrid, donde no consiguió trofeos, y otras tres en Sevilla, cortando una oreja; en ambos cosos dejó patente sus buenas maneras; Pepe Moral consiguió levantar vuelo en Sevilla, con una entonada actuación, tras una temporada desigual, destacando en su pueblo, Los Palacios, y Villaseca de la Sagra. Y el ya matador de toros Agustín de Espartinas cortó una oreja en Sevilla el día de su despedida como novillero a un novillo de Salvador Guardiola.

A la temporada española han traido un aire fresco varios jóvenes mexicanos que han desembarcado con hambre de triunfos. Entre ellos conviene destacar a Mario Aguilar, que en Madrid dejó, por partida doble, nota de un toreo de gran valor y profundidad, cortando una oreja la tarde su presentación; El Payo, torero con buenas condiciones y que cayó herido de consideración hasta en cuatro ocasiones, destacando en Madrid, donde lidió un bravísimo novillo de La Quinta; y Calita, alumno de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, que además de en la Maestranza, también dejó apuntes de su pinturería en Barcelona. De fuera de nuestras fronteras también probó fortuna, con acierto, el portugués Augusto Moura, sobrino del rejoneador Joao Moura, quien destacó en Badajoz y en Casavieja; siendo designado por la crítica lusa como el mejor novillero de Portugal en 2008.

Si nos adentramos en los diez primeros puestos, tras Pinar y por analizar, encontramos a Román Pérez, triunfador del ciclo de Arganda del Rey; Miguel Tendero, que se llevó todos los trofeos de San Isidro, fue triunfador de Algemesí y salió en hombros en Arganda; José Manuel Mas, en quien se tenían depositadas grandes expectativas, cortó una oreja en Las Ventas y poco más. Algo parecido le sucedió a Fernando Tendero, quien cortó una oreja en Ávila y sus triunfos se redujeron a varios pueblos. Al alza, quedó un José Germán, quien dejó una grata impresión en Madrid, plaza donde dio dos vueltas al ruedo. Y cerrando los diez primeros puestos, Juan Luis Rodríguez, quien consiguió algunos éxitos relevantes ( Mont-de-Marsan, Algemesí y Arganda).

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