Rihanna, la Madonna negra

Es una de las cantantes más explosivas del panorama musical del momento, su caribeña belleza natural la ha consagrado como una auténtica divinidad. Su piel morena y mirada esmeralda encandila allá por donde pasa. Primero conquistó el mercado norteamericano y después traspasó fronteras con su primer single Pon de replay alcanzando 70.000 copias con el álbum Music of the Sun. Llegar y arrasar era lo que esperaba su mentor el productor y cantante Jay Z, que la descubrió de manos de Evan Rogers cuando veraneaba en la isla de Barbados junto a su esposa, y que la contrató en su compañía Def Jam Records. Entonces Rihanna tan solo tenía quince años cuando le llegó esta oportunidad y en cinco años su vida ha dado un vuelco que ni ella es capaz de asimilar. "Al principio no me preocupó demasiado no estar con la gente que quería", recuerda. Lo cierto es que la estrella encuentra su nueva vida algo repetitiva y monótona, "cada día estoy sentada en la habitación de un hotel nuevo". Inconformista, bella y con mucho talento para la música pese a su juventud, empezó su carrera con ritmos más propios de su tierra, un poco de reggae y R&B en su primer álbum. En sus siguientes trabajos introdujo sonidos más poperos y bailables, aunque sin dejar de lado su auténtica influencia: el blues y el soul.

Rihanna afirma que le encantaría convertirse en la "nueva Madonna negra", erigirse en un icono musical y desmarcarse del culto a su cuerpo que muchos medios le profesan. Reconoce que su figura es espectacular, por eso potencia su trasero, que es la parte que más le gusta de su cuerpo, aunque detesta sus largas piernas, valoradas por una conocida marca depilatoria por un millón de dólares y bautizada como "una celebridad con piernas de diosa". Sabe que el físico no es más que la primera tarjeta de presentación. De hecho su rostro aparece en la carátula de sus dos primeros álbumes, y aunque lo trabaja y se cuida, luego hay que demostrar que su verdadera vocación es la música. Hace poco descartó una suculenta oferta de la revista Playboy. "Mi mamá me mata si poso desnuda", asevera. No quiere que la encasillen por su cuerpo y aún así no le falta pudor para exhibir alguno de sus encantos. Es provocativa y lo demuestra abiertamente: "uso ropa ceñida para marcar lo que más me gusta de mí". Es normal que se claven las miradas a su paso y sea considerada la cantante más sexy de 2008, según la revista FHM. Rihanna batió récords con el tema Take a bow, de su segundo álbum Good girl gone bad por ascender de golpe en las listas Billboard del puesto 53 al número uno, pero sin duda el éxito internacional le ha llegado con Umbrella. Bajo un paraguas le han llovido millones de fans y de colaboraciones con otros artistas, incluido David Bisbal.

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