Samira Kadiri y Rocío Márquez emocionan en la plaza de la Catedral

  • El Festival Alamar vivió una noche única de música mestiza con raíces árabes

El Festival Alamar que organiza la concejalía de Cultura de Almería vivió el viernes una de las noches mágicas en la Plaza de la Catedral con el espectáculo Zambra morisca que presentaron Samira Kadiri y Rocío Márquez. La Plaza se llenó totalmente para disfrutar del arte de estas dos grandes intérpretes que hicieron una mezcla de culturas y músicas que llegaron al corazón del público.

Las dos artistas estuvieron arropadas sobre el escenario por un grupo de músicos, algunos de ellos muy virtuosos como el violinista Nabil Akbib que en algunos momentos del recital dejo al público fascinado con su particular forma de tocar dicho instrumento. También estuvieron Guillermo Gillem a la guitarra y Jorge Pérez a la Percusión, Hicham Zubeiri a la Oud-Mandolina: Mustafa Ahkam, Nay; Mohamed Rochdi Mfarej, Canun; Abdelilah Demnati al Violoncelo y Mohssin Zubeiri a la percusión.

El concierto de Samira Kadiri & Rocío Márquez fue una voz única que intentó construir un viaje artístico y espiritual, un viaje por la música y por el alma de dos culturas que han bebido de la misma fuente, a través de la interacción de la saeta andaluza y la saeta andalusí, del duende gitano y el mawal morisco, del Istikhbar gharnati y las seguiriyas.

Samira Kadiri fue pionera en interpretar las creaciones de Mustafá Aicha tras largo tiempo de ocultaciones, entre los pliegues de sus archivos, que superó los quince años. También interpretó piezas del repertorio mundial. Actualmente, está trabajando para la interpretación de parte de la obra lírica de Nabil Benabdeljalil.

Rocío Márquez era Andalucía por los cuatro puntos cardinales. Cuando cierra sus preciosos ojos se produce una conexión con el duende que hace presenciar su gran ángel llenando de hermosura y frescor el espacio que domina mientras el espectador disfruta embelesado escuchando cómo traza arabescos vocales y giros fantásticos que son pura orfebrería. La genial cantaora aseguró sentirse en Almería como en casa y dio las gracias a esas personas que tan bien la cuidan y la tratan cuando viene a esta tierra.

La compenetración entre ambas artistas y sobre todo comprobar cómo se complementan cuando están sobre el escenario hizo que el público, muy respetuoso, las escuchara en silencio. Fue una noche la del viernes cargada de muchas emociones, de sensaciones encontradas.

En la primera fila, se encontraba Kiko Veneno acompañado del músico y director de la OCAL, Michael Thomas. El concierto fue tan bueno que al final elogiaron a las artistas.

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