El compositor Vicente Pradal lleva su visión de 'Yerma' a Francia

  • Este músico de origen almeriense lleva muchos años triunfando en aquel país

La obra de Federico García Lorca ha entrado por primera vez con "Yerma" (1934) en la Comédie Française, donde el compositor y director de escena de origen almeriense Vicente Pradal estrenó hace unos días su visión de un drama femenino, que considera universal y de absoluta modernidad.

Desearía que una pieza como 'Yerma' no tuviese nada que decir a nuestros contemporáneos", pero desgraciadamente "no es el caso", dijo Pradal, nieto de republicanos españoles exiliados en 1939 a Francia, país al que llegó su padre cuando tenía ocho años.

Gran conocedor de la obra del poeta granadino, sobre la que ha trabajado en múltiples ocasiones, entre ellas para dar música a "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías" (1999), "Romancero Gitano" (2004) y "El Diván de Tamarit" (2007), Pradal celebra la "honrosa" tarea de entrar con él en la histórica Comedia Francesa.

Su administradora general, Muriel Mayette, le dio carta blanca y Pradal eligió "Yerma", segunda parte de la trilogía rural de Lorca, entre "Bodas de Sangre" y "La casa de Bernarda Alba". "La más musical" y "sin duda, la pieza en la que es más él mismo", indica. "'Yerma' es Federico, que habló por la boca" de su protagonista y metió mucho de su propia familia y "de sus propias frustraciones", como la de "no poder engendrar él mismo", añade.

Pradal, que cita al dramaturgo sólo por su nombre, porque sus familias "estaban muy próximas" y siempre oyó en casa hablar así de él, resalta que "todo lo que se sabe del padre de Federico "son los rasgos característicos de 'Juan', el marido de 'Yerma'".

De "Yerma" le interesa también su ilustración de la condición femenina, de "sus características intrínsecas y su relación con la maternidad", fuera de todo contexto histórico o político, y del "seísmo que provoca en la psique de una mujer no ser saciada, ni sexualmente ni como madre", hasta "la psicosis y el crimen".

Por haber vivido en el campo "mucho tiempo", Pradal sabe de esa condición femenina, de "la presión social", "del qué dirán", algo que es "todavía verdad" en pueblos de Francia, España y muchos países, pues las cosas cambian, pero "no tanto" .

El resultado es que "las mujeres de los pueblos no tienen aún acceso a la cultura", se dedican a actividades "que no les satisfacen, que no les elevan", y eso "lo vio ya Lorca", ese "genio universal", en la década de los años 30.

Pradal ha reinventado la historia con la modernidad que requería, dando al público "la impresión de que hay una sola tribu, una sola barraca, al servicio de esta pieza".

Uno de los retos "es hacer dialogar juntos el francés, el español, lo cantado, lo hablado, la danza, y que los actores puedan cantar un poco", que los tres músicos que les acompañan -sus hijos Paloma y Rafael Pradal, y el cantaor Alberto García- puedan actuar.

La 'Yerma' de Pradal "tiene todo el potencial para amar, ser amada y dar un fruto a este amor", capacidad que, justamente, "aumenta la frustración hasta que se convierte en una neurosis", y la conduce a una "psicosis asesina". Las resonancias políticas son inmensas, pues "ciertas réplicas" de la obra "molestan mucho en una parte de la España de los años 30", resaltó Pradal.

Al revelar "una 'Yerma' que se revuelve contra su destino, y que se reivindica como mujer, enfocando a la condición de las mujeres, principalmente del campo, y cuestionando el fundamento mismo de la religión en la sociedad, Lorca no se hizo amigos".

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