"Me falta presentar un 'late night"

Paz Padilla se estrena en el cine dramático con un papelón que le ha cedido su gran amigo, José Corbacho. Pero cuando esta gaditana se pone al teléfono, es inevitable soltar una carcajada al oírla compararse con un rabo de lagartija. Y es que todos estos años en los medios no le han hecho perder la gracia natural con la que se metió al público en el bolsillo gracias a un programa con nombre revelador: Genio y Figura. Esta entrevista desvela la parte más humana de esta divertida gaditana.

-Su debut cinematográfico fue en Marujas asesinas. Cuéntenos que diferencias existen entre aquel papel y el que interpreta en la película de Corbacho.

-Es totalmente diferente. Ten en cuenta que por aquel entonces todavía no tenía claro si quería hacer cine y mi personaje tenía sólo unas pocas secuencias. Sin embargo en esta producción me he implicado muchísimo, porque se lo debía a Corbacho y a Juan. Ha sido una gran oportunidad para que el público me vea en otro tipo de registros.

-¿Qué es lo que más le ha costado de su trabajo como actriz dramática?

-Marta es una mujer muy fría y eso exigía que apenas gesticulara. A mí ya me conocéis, me muevo más que un billete de cinco mil pesetas, que se decía antes, y mantenerme impasible fue todo un reto. Otra cosa que me daba miedo era perder mi acento, después de tantas horas con el logopeda. Soy una gran defensora del andaluz, porque lo nuestro no es hablar mal, es que pronunciamos las vocales y las consonantes de manera diferente. Ya es hora de que se nos quiten los complejos.

-Espero que se esté preparando para algo grande, porque las películas de Corbacho siempre salen bien paradas en los Goya y ésta, viene precedida de muy buenas críticas.

-¡Ojalá sea verdad! Ellos se lo merecen, porque no se han conformado con la fórmula cómica de Tapas. Este proyecto es diferente y si lo premiaran, sería como si nos hubiesen tocado con una varita mágica.

-Algunos la ven como una 'chica Almodóvar' en potencia. ¿Se dejaría seducir por el manchego?

-Uy, ¡eso ya es jamón serrano, niña! No creo que me llame, pero si sucediera, me tiro de cabeza a la piscina.

-Jugando con el título de su próxima película, ¿podría decirnos que cuál es la cobardía más imperdonable para usted?

-Hay muchísimas cosas que hacen que me revuelva por dentro: los pederastas, los tiros a bocajarro, el egocentrismo... A veces dan ganas de barrer muchas cosas, como dice la canción.

-De su faceta como intérprete televisiva no habla con el mismo entusiasmo. ¿Es verdad aquello que dijo de que no volvería a protagonizar una serie?

-Cuando acabé Mis adorables vecinos estaba agotadísima y el cansancio hace que digas cosas como esas. Ahora que ha pasado el tiempo no pienso lo mismo y si me llegara un buen guión, no lo rechazaría.

-Con ese desparpajo que usted tiene, ¿nunca la han tomado a broma cuando estaba hablando en serio?

-Me pasa constantemente, pero más bien al contrario. Aquí en Madrid no entienden nuestro humor y muchas veces estoy haciendo un chiste y ¡se lo toman al pie de la letra! Eso todavía tiene su puntillo, pero lo que no comprendo es que la gente piense que porque seas una cachonda no te tomas en serio tu trabajo.

-¿Alguna vez pensó que llegaría a ser famosa?

-Yo soy una persona muy normal, no tengo delirios de grandeza. Me da mucha pena la gente joven que se exige llegar a una determinada meta y si no lo consiguen viven frustrados. Hay que aprender a disfrutar lo que la vida te da, sólo eso.

-¿Qué tiene Cádiz que no tenga ningún otro lugar en el mundo?

-Sobre todo que parece que el tiempo no pasa por la gente ni la Plaza de Mina. Ese es el paraíso, con cañaíllas y cerveza fría.

-¿Qué proyectos se le quedan en el tintero?

-Quiero un 'Cantizano' que me haga un niño y me encantaría presentar un late night en condiciones.

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