"Desde hace diez años la escritura ocupa más espacio en mi vida"

  • Este profesor del Conservatorio de Música de Madrid presenta esta noche a las 20:00 horas su primera novela 'Sesión Privada' en la Biblioteca Villaespesa

El escritor y músico almeriense Javier Rovira presenta esta noche a las 20:00 horas en la Biblioteca Villaespesa, su novela Sesión privada, editada por Temas de hoy. El acto será conducido por Diego Moya y contará con la presencia del delegado de Cultura, Antonio José Lucas. El acto esta organizado por el Centro Andaluz de las Letras.

- Presenta en su tierra su primera novela Sesión privada. ¿Se puede decir que es una obra incluida en el género negro?

- Prefiero decir que es una obra con tintes negros: no creo que sea una novela de género, o al menos no solamente eso. Digamos que hay un homenaje a ciertos clichés del cine y la novela negra, clichés que aparecen porque la historia los pedía más que porque yo los buscase.

- Ha entrelazado dos historias que obligan al lector a estar tan atento que el libro engancha hasta el final. ¿Cuánto tiempo le ha llevado escribir una obra tan densa en cuanto a la historia y tan fácil de leer?

- La obra es densa en cuanto a la estructura, ya que se trata de dos historias que avanzan de forma paralela hasta que acaban entrelazándose; y lo que se cuenta es tan terrible que busqué una lectura ágil y un ritmo sostenido, no quería que el lector se me escapase porque al final, entre tanta intriga y tanto trampantojo, le invito a una reflexión muy seria sobre ciertos asuntos. Escribirla me costó algo menos de un año, pero un año de trabajo diario, la música y el piano me enseñaron hace mucho tiempo lo que es la disciplina.

- ¿Por qué un músico como usted se decanta por una novela negra para empezar su faceta como escritor?

- Como suele suceder en la mayoría de los casos, no estamos hablando de una primera novela, aunque sí de la primera que publico. La escritura viene de lejos y ahora por fin ha salido, pero uno no escribe un libro de 400 páginas de la noche a la mañana, hay mucho camino recorrido detrás. Y, como le decía antes, el género negro funciona aquí como un ropaje, un disfraz que utilizo para contar una de las dos historias.

- ¿Qué hay de Javier Rovira en la novela. ¿Hay pasajes que se puede considerar que le han ocurrido o son recuerdos suyos de infancia?

- Hay un recuerdo, sí, pero que no aparece en la novela de forma explícita. Mi primer profesor de piano era el maestro Rafael Barco, toda una institución musical en Almería. Daba clases particulares y siempre nos contaba cómo perdió una pierna en uno de los bombardeos que durante la guerra asolaron la ciudad. A mí aquello me sonaba muy exótico, ¿bombas?, ¿guerra?, ¿en un lugar tan apacible como Almería? Son ideas que daban vueltas y que ahora he querido contar, entre otras cosas, claro. Y yo no aparezco, se lo aseguro; es más, creo que hasta ahora he tenido una vida muy afortunada si la comparo con las desgarradoras experiencias que viven ese puñado de personajes.

- Para escribir un libro de estas características, imagino que la mecánica antes de ponerse a escribir es tener definidos los personajes.

- Los personajes fueron creciendo con la escritura, aunque es verdad que las líneas generales las tenía ya trazadas. También le digo que la historia impuso muy pronto sus propias reglas, y que alguna sorpresa sí que me llevé, giros inesperados que espero descoloquen a su vez al lector.

- El desamor y la traición están presentes en las páginas de Sesión Privada. También hace alusión al franquismo.

- Las relaciones de pareja son siempre complicadas, no creo estar diciendo nada nuevo, como tampoco son nuevos los amores desgraciados. En la novela hay unos cuantos, y todos, de diferentes maneras y en diferentes grados, están marcados por la traición. El franquismo aparece sobre todo en la figura de los censores, personajes bastante siniestros y, esta vez sí, muy pero que muy negros. He intentado retratar una sociedad degradada, la España de la posguerra y de los primeros años 50, una sociedad capaz de admitir las mayores atrocidades siempre que estas quedasen en la sombra; a la luz estaban las misas diarias, las mantillas y los bigotitos bien recortados.

- ¿Cuándo descubrió su faceta como escritor, ya que lleva muchos años dedicado a la música?

- Yo he escrito desde siempre, en la intimidad, aunque es verdad que desde hace unos diez años la escritura ha ido ocupando cada vez más espacio en mi vida. La escritora argentina Elsa Osorio me dijo un día que la música y la literatura eran para mí como la esposa y la amante..., en fin..., creo que es una muy buena comparación.

- No parará, e imagino que ya tendrá en mente alguna otra historia que contar a sus lectores, que ya son muchos.

- Alguna hay, claro, las ideas van surgiendo y voy anotando cosas. Pero para escribir hace falta tiempo, y calma, y le confieso que últimamente no tengo ni una cosa ni la otra.

- ¿Qué proyectos tiene por delante, bien sea musical o literario?

- Pues en la música me gustaría seguir con el Festival Clásicos en el Parque, que tanto costó sacar a flote y que, si las cosas siguen como están, acabará desapareciendo. Tengo pendientes un par de reuniones con el Ayuntamiento de Níjar y con la Junta de Andalucía para ver cómo podemos programar algo este verano, una programación modesta pero que permita continuar con el proyecto, son ya ocho años y sería una verdadera pena abandonarlo. En cuanto a lo literario, algo muy sencillo y también muy parecido a lo que he hecho hasta ahora: escribir y disfrutar escribiendo.

- Las críticas a su novela están siendo muy buenas. Todos elogian su capacidad para describir las situaciones y su forma de hilar una historia con otra.

- Pues, francamente, me alegra mucho lo que me dice, a fin de cuentas lo que todo autor espera es llegar a los lectores y que estos aprecien el trabajo realizado, así que aprovecho la ocasión para dar las gracias desde aquí a todos aquellos que ya se han acercado al libro.

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