El mito erótico de Marilyn se reaviva

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Emmeline Snively fue la primera representante de Norma Jeane Mortenson y quien le aconsejó teñirse el cabello de castaño a un rubio platino. Después de aquel pequeño cambio las cosas le vinieron rodadas. En 1945 salió en la portada de más de 30 revistas y pronto se convirtió en "el sueño de los fotógrafos". En julio de ese mismo año, Ben Lyon, jefe de reparto de la 20th Century Fox accede a entrevistarla y queda fascinado con esta mujer voluptuosa. La contrata por 125 dólares a la semana, "rebautizándola" como Marilyn Monroe. Fue así como nació el primer gran mito erótico de la posguerra que diseñó la meca del cine tras Gilda.

Años más tarde se convertiría en una celebridad por películas como El príncipe y la corista (1957), Con faldas y a lo loco (1959) y Eva al desnudo (1950), aunque fue aquel Happy Birthday Mr. President, el que llenó más páginas de periódicos. De hecho, poco antes de su muerte comenzó a rumorearse que la diva podría haber vivido un romance con el vicepresidente Robert Kennedy y con el presidente John F. Kennedy.

Cuentan las lenguas de Hollywood que el repentino abandono que sufrió por parte de JFK fue lo que la impulsó a consumir barbitúricos. Su muerte se convirtió en un mito sólo comparable al de Elvis Presley, por lo que durante años se especuló sobre su fallecimiento como si escondiese una conspiración. El propio director del FBI, J. Edgar Hoover, se llevó meses estudiando un corto de diecisiete minutos, rodado en 16 milímetros. La cinta muestra a un hombre de rostro desenfocado que disfruta de las atenciones de Marilyn Monroe.

Hoover no consiguió demostrar que el partenaire de la actriz fuese John Fitzgerald Kennedy, ya que en el tiempo en que se grabó (1948), Marilyn Monroe aún no había alcanzado la fama y por lo tanto, no había tenido la ocasión de conocer al futuro presidente estadounidense.

Nadie pudo asegurar que la rubia explosiva que protagoniza este vídeo para adultos sea la auténtica Norma Jean, pero lo cierto es que se convirtió en un bombazo a nivel mundial. Revistas como Playboy o Penthouse publicaron algunos fotogramas en sus páginas e incluso en España, tuvo su minuto de gloria en un festival de cine en Vilaseca-Salou (Cataluña) en 1997. A este evento acudieron alrededor de 2.500 personas, lo que índica el calado social que tuvo este material audiovisual .

Ahora vuelve a estar de actualidad por a una noticia aparecida en The New York Post, donde se afirma que un empresario neoyorquino ha pagado 1,5 millones de dólares por una copia ilícita de una película. El responsable de tal desembolso ha manifestado que su objetivo es que nadie pueda ver a la famosa actriz en unas imágenes tan escabrosas.

El FBI, que ha sido el supuesto "cancerbero" de la película hasta ahora, ya lo intentó en su momento y al final el rumor se extendió como la pólvora entre la prensa. Incluso su ex marido Joe Di Maggio, en 1965, había ofrecido 25.000 dólares para comprarlas y destruirlas, pero tampoco lo consiguió. ¿Logrará su objetivo este misterioso admirador?

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