"Los niños siempre buscan una lógica en lo que observan"

  • Esta conocida narradora presenta hoy a las 20:00 horas en el Museo de Almería su última novela 'El alfabeto de los pájaros' donde habla de una niña adoptada

La escritora Nuria Barrios participa hoy miércoles en el ciclo Letras Capitales, de la programación del Centro Andaluz de las Letras, presentando su libro El alfabeto de los pájaros, publicado por la editorial Seix Barral. La cita literaria comienza a las 20:00 horas en el Museo Arqueológico.

-¿Cómo nació la idea de esta novela?

- Tengo varias amigas con hijos adoptados y ellas me contaban que uno de los deseos que más repetían sus niños era haber estado dentro de sus vientres, dentro de ellas. Ellos no entendían lo que había ocurrido al inicio de sus vidas y, con la lógica implacable de los críos, exigían lo obvio. Ese deseo era imposible en la realidad, pero era muy fácil de imaginar. Por lo menos para mí. Lo bueno de la imaginación es que ha de ser verosímil, pero no científica. Y, de repente, me di cuenta de que tenía las herramientas para contar qué significa para un niño ser adoptado.

- Eso la lleva a ponerse a escribir rápidamente...

- Armada con esas herramientas, comencé a narrar la historia de una niña china adoptada de seis años, la protagonista de mi novela, Nix. Una cría inteligente, con la dureza de los supervivientes y, al mismo tiempo, tremendamente vulnerable.

- Dentro de la trama de su libro surgen muchas historias. ¿Cómo definiría su novela?

- Como una historia real hecha de cuentos o como una fábula hecha de realidad. La madre de Nix inventa historias para responder a las preguntas que atormentan a su hija: ¿por qué no salí de tu barriga? ¿por qué me abandonó la madre china? ¿por qué me elegiste a mí y no a otra? ¿cómo sabías que yo era tu hija?... Pero hay preguntas que no tienen respuesta. ¿Qué explicación sirve para eliminar el dolor de haber sido rechazada y abandonada al nacer? No existe, pero la madre encuentra en la fantasía un lenguaje lúdico que le permite contestar, jugando, a las preguntas de su hija.

-¿Por qué este título El alfabeto de los pájaros?

- La novela comienza a inicios del otoño y en la ciudad donde vive Nix el cielo se llena de bandadas de pájaros que vuelan hacia lugares más cálidos. La madre utiliza esa imagen para contarle a Nix por qué ella y su marido fueron a China a buscarla. Los pájaros migran siempre en busca de la felicidad y ese deseo es tan fuerte que no les importan las enormes distancias que han de recorrer ni los obstáculos que encuentran en el camino. La madre le cuenta a su hija que ese deseo de felicidad fue el que les llevó a su marido y a ella a viajar a China para encontrarla. A partir de ese momento, la niña comienza a ver los pájaros con otros ojos, buscando también en ellos respuesta a sus preguntas.

-La protagonista resulta muy cercana. En los diálogos casi es posible tocarla. ¿Cómo ha logrado ponerse en el lugar de una niña?

- A través de mi propia experiencia como madre. Mi hijo, cuando era pequeño, me tendió el puente que me permitió abandonar el mundo de los adultos y regresar al de los niños. Aprendí entonces a ver el mundo con sus ojos y a cuestionarlo con su lógica. Aunque él ya es mayor, el puente no ha desaparecido y aún soy capaz de recorrerlo para llegar a otros niños. Los observo, los escucho y los entiendo.

- Pero en la ficción, cómo lo consigue...

- En el caso de Nix, la protagonista de mi novela, no me costó meterme en su piel. Comprendo muy bien su vulnerabilidad, sus ataques de furia, su exigencia casi tiránica de un amor que no le falle. Los sentimientos y las emociones de los niños son nuestros sentimientos y nuestras emociones, pero ellos no tienen defensas y los viven de una manera mucho más intensa.

- La novela tiene un estilo muy poético y hace reír, pero también llorar. ¿Es algo intencionado?

- Creo que forma parte del hecho de que la protagonista es una cría. Como comentaba antes, los niños viven sus emociones de una forma muy intensa y eso hace que sus problemas tengan una carga muy dramática. Pero, al mismo tiempo, los niños buscan siempre una lógica en lo que observan y en lo que les acontece.

- Nix acusa, a veces, a su madre de no ser "su madre verdadera". Su novela señala los conflictos que subyacen en la relación entre padres adoptivos e hijos adoptados. ¿Es muy distinta a la relación entre padres e hijos biológicos?

- En la relación entre padres e hijos, sean biológicos o adoptados, se produce siempre un momento de filiación. Ese vínculo no es automático: las madres biológicas también deben aprender a reconocer como propio al recién nacido, que es siempre un extraño. Pero en el caso de los hijos adoptados ese vínculo se produce más tarde y además ha de ser doble: los padres adoptan al nuevo hijo, pero los hijos también deben adoptar a los nuevos padres. Eso, normalmente, no se tiene en cuenta. No basta además con sentir amor: hay que aceptarlo y eso es más difícil para el crío debido a que su primera experiencia afectiva, la de recién nacido con su madre, ha sido el rechazo. Pero una vez establecido el vínculo, no hay ninguna diferencia: como todos sabemos, los lazos de amor son mucho más fuertes que los de sangre.

- ¿La herida de la adopción tiene cura?

- Hay heridas que dejan una cicatriz para siempre, pero vivir con una cicatriz es mejor que vivir con una herida abierta. Hay un momento en que a Nix, la protagonista de mi novela, ya no la calman los cuentos de la madre. La madre también está agotada, confusa, incapaz de encontrar los gestos o las palabras para hacer feliz a su hija.

- ¿A qué público va dirigida su novela?

- No es una obra infantil, aunque la protagonista sea una niña, ni una novela dirigida a los padres adoptivos, aunque la protagonista sea adoptada, ni un libro de autoayuda, aunque describa la relación emocional entre padres adoptivos e hijos adoptados. Es una novela literaria y por tanto aspira a todos los lectores, pues habla de sentimientos universales.

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