Literatura

Los pasos del hombre

  • Una nueva biografía de Joseph Conrad desvela el itinerario que llevó al marino de origen polaco a convertirse en uno de los grandes de la narrativa inglesa

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Algo más de ciento cincuenta años después de su nacimiento, Józef Teodor Konrad Korzeniowski, rebautizado como Joseph Conrad, sigue siendo uno de los narradores más reconocidos, editados y leídos de la literatura inglesa contemporánea, cuyo prestigio crítico se ha consolidado y reforzado en las ocho décadas largas transcurridas desde su muerte. No hay más remedio que hacer constar el hecho no por habitualmente consignado menos llamativo y sorprendente de que un autor que no aprendió la lengua inglesa hasta pasados los veinte años sea, además de uno de los padres de la novela moderna, uno de los grandes estilistas de la prosa anglosajona de todo tiempo. En España, dejando fuera las reediciones de algunas de sus obras más divulgadas -Lord Jim (Mondadori) o El corazón de las tinieblas (Galaxia Gutenberg)-, el aniversario ha coincidido con la aparición de un volumen -Entre mareas (El olivo azul)- que reúne cuatro estupendas novelas cortas recopiladas por el autor en 1915, al que se ha sumado esta excelente biografía aparecida en castellano el mismo año de su publicación original.

Estudioso y editor literario de la obra de Conrad, John Stape ha emprendido una revisión en profundidad de las múltiples vidas del novelista -el plural del título alude a lo que el propio autor llamó sus tres sucesivas encarnaciones como polaco, marino y escritor, aquí complementadas con las de marido, padre y amigo-, apoyado en una documentación de la que no pudieron disponer sus predecesores en la tarea de expurgar los episodios ficticios con los que Conrad y algunos de sus parientes y coetáneos embellecieron un itinerario de cualquier manera fascinante, en particular, dice Stape, el conjunto de su correspondencia. Por lo demás el biógrafo, que procede conforme al modelo tradicional, ha dejado deliberadamente fuera la obra para centrarse únicamente en la vida, y el resultado de su inquisición, volcada desde el entusiasmo, exhaustivamente documentada y de amenísima lectura, es tal vez el retrato más completo realizado hasta la fecha.

Por supuesto, los logros del escritor son hasta cierto punto inseparables de los pasos del hombre, y por ello el trabajo de Stape -más allá de las precisiones sobre detalles concretos, por ejemplo los relativos al grado de fabulación de los libros autobiográficos, que interesarán sobre todo al especialista- arroja luz insustituible sobre el creador y su mundo, en el que confluían una suerte de idealismo desencantado junto a un sentido casi obsesivo de la lealtad y el deber. Entre esos dos polos se mueven las extraordinarias, a menudo angustiosas narraciones de Conrad, que describió como nadie la soledad del navegante en el vasto Océano, su pequeñez y su desvalimiento, pero asimismo el hecho de que son las circunstancias extremas las que prueban a los hombres, al obligarles a conocerse, a revelar su carácter y a enfrentar su destino ineludible. Porque el viaje por mar, espejo de la vida, no adquiere su pleno valor si no hay zozobra e incertidumbre, temor y temblor, esfuerzo y tenacidad y un cierto grado de heroísmo.

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