Unas 5.000 personas vibran con Rod Stewart en Almería

  • Una gran parte del público eran turistas británicos, muchos de los cuales vinieron expresamente al concierto

Fue un ciclón sobre el escenario. Parece no haber pasado el tiempo por Rod Stewart. Concierto excepcional de una figura del rock. Aunque parecía un sueño, al final fue una realidad. El Palacio de los Juegos Mediterráneos de Almería albergó el sábado a unas 5.000 personas que disfrutaron desde el principio y durante más de dos horas del espectáculo preparado por el cantante británico Rod Stewart. Se trataba del único concierto del veterano rockero en España en su gira internacional Rock His Greats Hits.

Con puntualidad británica y con maneras de crooner, el concierto arrancaba a las 22:00 horas con un clásico: It's a heartache. En los primeros compases Rod Stewart vestía con una deslumbrante chaqueta plateada, y una fina corbata negra, pero llegaría a cambiarse hasta en dos ocasiones de ropa.

En los primeros compases del directo también llegó el turno de Some guys have all the luck y a Downtown train A lo largo de la noche sonaron todas las canciones que el público pedía.

Rod Stewart se atrevió con Tonight I'm yours (don't hurt me), This old heart of time, o Hot legs. Tras una hora de concierto, diez minutos de descanso y con fuerzas renovadas la banda volvía al escenario para desgranar lo mejor de su repertorio. Invadían el pabellón en ese momento The first cut is the deepest, Do you think I'm sexy, Baby Jane o Maggie May.

Rod Stewart hizo su particular repaso a la historia del rock and roll haciendo versiones muy personales de Sweet Little rock and roller, de Chuck Berry, Father and son, de Cat Stevens o incluso un pausado Have you ever seen the rain, de la Creedence Clearwater Revival.

Todo sonó a la perfección, no solo por la experiencia del rockero británico sino también por la excelente banda de músicos que acompañó a Stewart en todo momento.

Tres guitarristas llegaron a compartir escenario, mostrando un amplio abanico de guitarras, entre ellas cuatro Fender, al menos dos Gibson, y hasta tres electro acústicas.

Una percusión y dos baterías decoraban el fondo del escenario y dos músicos las hicieron sonar toda la noche. Uno de los momentos más intensos del concierto fue con un duelo de baterías en mitad de downtown train. Un piano y un teclado completaban el escaparate de instrumentos pesados.

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