Los retratos de Humberto Rivas que marcan el paso del tiempo en el CAF

  • Su llegada en los años 70 dio inicio a la fotografía de creación en España y años más tarde ganó el Premio Nacional de Fotografía · Entre las imágenes expuestas hay una de Cabo de Gata del año 2000

La exposición Huellas, del fotógrafo argentino afincado en Barcelona, Humberto Rivas, quedó instalada ayer en el CAF como parte de la oferta cultural para este verano. La muestra permanecerá abierta al público en horario habitual y todos los días hasta el próximo 21 de septiembre. Pone el punto y final a la colección fotográfica albergada hasta el momento, Enfoques, nacida del Primer Encuentro Internacional de Centros de Fotografía en Almería, donde han participado 20 centros del mundo con un total de 102 imágenes y 100 publicaciones.

Huellas es uno de los últimos trabajos de Humberto Rivas (Buenos Aires, 1937) cuyo hilo conductor son las señales del tiempo, transcurrido desde la Guerra Civil Española, en rostros de personas que la vivieron, en muros que refugiaron o que fueron cómplices involuntarios de fusilamientos y muertes.

Si hay en España un autor con sensibilidad para leer, escuchar en el silencio, las huellas que ese fantasma llamado tiempo va dejando en rostros, muros y paisajes, ese es sin duda el argentino Humberto Rivas.

Busca y capta los recuerdos perdidos en los rostros y cuerpos de supervivientes cuya mirada permanece aún detenida en la antigua tragedia. Retratos en blanco y negro, primer plano, completamente frontal y sin fondo, a veces de espaldas, muestran la pasión de Rivas por las transformaciones provocadas por el paso del tiempo, de los años.

También se centra en las huellas del tiempo en el paisaje rural, lugares abandonados, calles desiertas, casas en ruinas, puertas ciegas y sillas vacías, que a pesar de lo transcurrido muestran el vestigio de una guerra.

Nacido en Buenos Aires, comenzó sus estudios en dibujo y pintura siendo un adolescente. Pronto se interesó por la fotografía y en 1976, en plena transición hacia la democracia, se trasladó a Barcelona. En esa época, la revista madrileña Nueva Lente impulsaba el espíritu de ruptura y experimentalismo.

Rivas aportó nuevas propuestas mostrando la realidad de una manera directa y pura, sin manipulaciones. Su llegada marcó la fotografía de creación en Cataluña, y más tarde en el resto del país. En 1997 recibe el Premi d'Arts Plàstiques Ciutat de Barcelona, y en 1998 el Premio Nacional de Fotografía del Gobierno español. Un año después, en 1999, se le concede en Argentina, el Premio Konek, como reconocimiento a una intensa labor.

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