A la sombra de las torres gemelas

De salida, Kalfus consigue disipar, a las pocas páginas, cualquier duda relativa a maniqueísmo y lloriqueo en torno a los hechos del 11-S. Los atentados de las Torres Gemelas, es cierto, gravitan aquí a lo largo de toda la novela, aunque no se constituyen en elemento vertebrador. Los aglutinantes de la historia son, sin embargo, la incomodidad y el odio; los mismos elementos, por supuesto, que sostienen guerras eternas.

Las miserias de un matrimonio en proceso de disolución -y de destrucción- nos muestran cuál es la clave perfectamente para albergar miedo y resentimiento: la obcecación. El deseo de no conocer, la voluntad de no querer, de envenenar cualquier detalle procedente del otro, de repente el ajeno, de repente el leproso.

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