Ni Flores

Pablo Martínez -Salanova Peralta

El equilibrio

El origen de la cita latina 'mens sana in corpore sano' no está asociado para nada al deporte

Mens sana in corpore sano. Esta cita latina ha llegado hasta nuestros días asociada a que hacer deporte es bueno. Es bueno para tu cuerpo, y si tu cuerpo está en forma, tu mente también lo estará. Esta gran verdad la vino a desarrollar siglos más tarde el Cordobés con su disertación filosófica de "zano, ze cuerpo, tener potencia, zer feliz, quererte tu mismo, a quererte tú mucho, quiere también al que tiene a tu lao y todo zale de verdá, de deporte".

Y digo que el sentido de la frase tal y como hoy la conocemos no fue el original, sino que se trata de un comentario satírico de una obra del conocido por todos poeta latino Juvenal, de finales del siglo I y principios del II después de Cristo, que criticaba la costumbre del pueblo romano de pedir cualquier tipo de favor divino a toda deidad que se moviera y reivindicaba la oración únicamente para pedir por una mente sana en un cuerpo sano y no por cualquier chorrada que se te ocurriera.

No ha cambiado mucho la cosa en nuestros días, porque muchos solo nos acordamos de Dios cuando le vemos las orejas al lobo. Y cuando uno se encuentra estupendamente se olvida rápido de lo bien que se está cuando se está bien, y en sus oraciones seguramente tendrá más presente el bote de la Primitiva. Pero luego llega una inflamación pleural que te hace ver las estrellas con el simple hecho de respirar y mientras te doblas como una alcayata, clamas al cielo en la oscuridad de la noche para que el Señor aparte de ti ese cáliz.

Y es entonces cuando ves cómo todo tu mundo, que a duras penas mantienes bajo un inestable equilibrio, se viene abajo y no puedes hacer nada por evitarlo. Por suerte, a falta de toda esa legión de dioses de la que gozaban los romanos, está esa persona que, mientras tu mente y tu cuerpo no están sanos, saca la fuerza de un titán para ayudarte a restablecer ese equilibrio imposible y para la que no hay palabras, ni en latín ni en castellano, para agradecérselo lo suficiente.

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