Los efectos colaterales de ganar al Levante

HAY que rescatar de la reciente memoria el espíritu del 19 de mayo de 2007, cuando toda una ciudad se movilizó al unísono para conseguir el ascenso. Ahora, para culminar una espléndida temporada y sellar la salvación hasta con ocho jornadas de antelación.

Esa es la consigna colectiva que subyace en el ambiente antes del partido contra un Levante desahuciado, pero que, como un toro bravo, no se resignará a su suerte.

El triunfo del Almería colmaría las expectativas de tan brillante campaña y le situaría en el pedestal de los elegidos. Pero a la vez, también destaparía la "caja de Pandora" para dar rienda suelta a las especulaciones sobre el incierto futuro de tantos profesionales, elevados en su nivel de cotización deportiva y económica al amparo del éxito colectivo.

Con la liga finiquitada la opinión pública demandará respuestas a esas interrogantes que se suscitan al hilo de la palpitante actualidad de un equipo etiquetado como "revelación del campeonato". Y corresponderá al club o a los propios interesados dar satisfacción a cuantas incógnitas puedan para que el globo no se hinche hasta el punto de reventar.

Es obvio que ganar al Levante plantearía nuevos dilemas: ¿se embarcaría el equipo en la misión europea?. Sería una labor ardua porque el billete UEFA siempre oscila en la horquilla de los 55 y los 60 puntos. ¿Estaría todo el vestuario por tan sacrificada labor?

Como si del propio Vaticano se tratara, los aficionados esperarán la fumata blanca del banquillo. Qué el conspicuo Unai Emery se pronuncie. El bien ganado respeto y el tiempo reclamado para meditar su futuro quedaría entonces solapado por el respeto al futuro planificador de la entidad. Si Emery sigue… ¡Chapeau¡. Es el mejor. ¿Y si no?.

¿Habrá sondeado Alfonso García las posibles alternativas?. ¿Tendría margen de maniobra para encontrar otro gran entrenador ?. ¿Existe?. Demasiadas interrogantes.

La globalización informativa fomentará aún más esa compulsiva curiosidad que genera la élite del fútbol y, por lo tanto, seguirá indagándose sobre aquellos temas que generan el interés del aficionado. Sobre los jugadores que se puedan ir o los que puedan venir.

¿Confirmará Felipe Melo si tiene algún tipo de acuerdo con la Fiorentina?. ¿Abonará el Milan los quince millones de euros de la cláusula de Alves?. Y el Real Madrid, ¿hará efectiva su opción de recompra sobre Negredo?. ¿Fichará el Atlético a Carlos García y el Villarreal a Mané?. ¿Tiene atado ya el Almería al joven madridista Nieto?.

El mundo del fútbol, esa es también su magnífica grandeza, genera la mayor fuente de especulaciones, de rumores y a veces de hasta noticias. Restará un largo trecho para confirmar, desmentir o incluso para olvidar tantos piscinazos.

Pero así está montado este circo. Que nadie se escandalice. Aunque a algunos no nos guste y lo reprobemos, esto también es fútbol.

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