Editorial

Una rectificación a tiempo

EL anuncio por el ministro del Interior de que el Gobierno aumentará hasta sesenta días el plazo legal de retención de los inmigrantes irregulares supone una rectificación en toda regla de la política de inmigración llevada a cabo por el Gobierno, en particular por el ex ministro de Trabajo, Jesús Caldera. Por sí misma (va en línea de la directiva que está discutiendo la Unión Europea) y por lo que significa de cambio de rumbo. En las instancias oficiales ya no se habla, por supuesto, de aquel utópico "papeles para todos", pero tampoco de nuevos procesos de regularización. De lo que habla Pérez Rubalcaba es de la necesidad de parar la avalancha inevitable que supondría una política de puertas abiertas y del mensaje de firmeza que se envía a las mafias que trafican con el dolor y la miseria de millones de seres humanos que quieren arribar al paraíso europeo al precio que sea y como sea. El cambio de rumbo viene, en este caso, obligado por las dificultades reales a que se enfrenta el Gobierno para proceder a la repatriación de los inmigrantes ilegales, pero también aproxima sus posiciones a las del principal partido de la oposición, lo que haría más fácil el tan deseado pacto de Estado en materia inmigratoria que fortalecería nuestra posición y alejaría este fenómeno social masivo de demagogias y enfrentamientos sectarios. Un acuerdo de este tipo no sería incompatible, sino todo lo contrario, con una política de integración social y política de la inmigración legal, absolutamente imprescindible, y tampoco ha de caracterizarse exclusivamente por su mano dura. Conviene que ni la realidad conflictiva a la que nos enfrentamos ni los desgastes electorales que tanto influyen en la toma de decisiones de los partidos de gobierno hagan olvidar que se trata de un problema con seres humanos en situación difícil, cuando no dramática, y que no se pueden traspasar ciertos límites en el tratamiento del tema. Hay una oleada general de opinión en Europa favorable a las medidas más radicales en este sentido. España no debe sumarse sin más matices a ella.

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