Las evaluaciones sobre salud se abren hueco en la política municipal

  • Expertos defienden la idoneidad de los sistemas de Evaluación del Impacto en Salud como elementos transversales en la gestión de los ayuntamientos · Transporte y planificación urbanística, áreas clave

La dicotomía histórica entre la vida de campo y la gran ciudad establecía una clara diferencia entre lo que es saludable y lo que no lo es. Ahora, cuando se arremangan los técnicos sanitarios, cuando los expertos en salud pública esgrimen informes, el horizonte parece indicar que una ciudad a pesar de los combustibles fósiles y los motores de explosión, de los polígonos industriales o la calidad del aire, puede ser un lugar sano. Especialmente cuando las conclusiones de los expertos en salud pública calan entre los gestores municipales. Es decir, la utopía de planes generales de urbanismo hechos a imagen y semejanza de informes sobre impacto en salud. Al menos eso transmiten muchos de los expertos reunidos en el Congreso de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), que se está celebrando en Sevilla.

Stephen Watkins, del Grupo de Estudios de Transporte y Salud de Manchester, Reino Unido, subrayó el pasado martes que una buena planificación urbanística reticular, "en el que las calles estén bien interconectadas", permite "una mejora de la salud de los ciudadanos, frente a otros modelos más meridionales de ciudad". Con todo, puntualizó que en esta consideración entran en juego otros factores igual de importantes, tales como la contaminación atmosférica, acústica y de barreras físicas. En declaraciones a Europa Press, Watkins matiza que "una ciudad cuyas calles soporten mucho tráfico, que tenga problemas de contaminación y cuyos accesos viarios impidan el contacto y el paseo de sus ciudadanos está promoviendo el sedentarismo, y con ello la obesidad y el sobrepeso, así como la falta de sueño, y con ello la irritabilidad", expuso.

La reunión nacional sobre salud pública ha recogido ejemplos de cómo poco a poco algunos ayuntamientos han conseguido vertebrar sus políticas a partir de evaluaciones sobre salud. Estas evaluaciones son aquellas tareas para analizar prospectivamente políticas o intervenciones en función de sus impactos potenciales en salud con el objetivo de maximizar los positivos y minimizar los negativos.

Una de las administraciones locales que más comunicaciones aporta a este congreso y cuyo desarrollo en estas cuestiones brilla especialmente es la de Barcelona. Su programa de Evaluación del Impacto en Salud se basa en la disminución de las desigualdades sociales en salud en barrios desfavorecidos de la ciudad. La Barceloneta es un barrio beneficiario con un Proyecto de Reforma Integral. Sus valoraciones, según expone en esta reunión Èlia Díez, de la agencia de Salud Pública de Barcelona, se plasman en acciones concretas como "el incremento de la actividad física de mujeres adolescentes con la mejora de la accesibilidad a parques, el efecto de la contaminación lumínica en los trastornos de atención o la relación entre exposición al ruido e hipertensión". Así también, por ejemplo, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, que pertenece a la red pertenece a la Red Europea de Ciudades Saludables de la OMS, ha desarrollado una metodología para realizar una Evaluación de Impacto en Salud prospectiva sobre" un proyecto que cambiará la movilidad, el transporte, el ocio y la cohesión de la ciudad".

Para María Dolores Gerez, del Ayuntamiento de San Fernando de Henares, Madrid, "el municipio es un excelente escenario para desarrollar políticas públicas saludables. La ciudad se ha construido a lo largo de siglos, pero se puede cambiar el rumbo". En su experiencia han conseguido aglutinar sus resultados en planes concretos, como el Plan General de Ordenación, III Plan de Igualdad de Oportunidades entre Hombres y Mujeres.

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