La oxigenoterapia portátil facilita la suficiencia fuera de casa a afectados de Epoc

  • Algunos pacientes desarrollan depresión por la dependencia al dispositivo terapéutico

Entre los tratamientos respiratorios a domicilio, además del dispositivo para la apnea obstructiva del sueño (CPAP), existe la ventilación mecánica no invasiva a domicilio (VPAP). Ésta es un soporte respiratorio que permite incrementar la ventilación alveolar sin necesidad de acceso artificial a la vía aérea, a diferencia de la intubación endotraqueal. Los ventiladores empleados pueden ser de diversos tipos; algunos de ellos son portátiles, y su objetivo es dotar de independencia a afectados. Sobre todo, en casos como el de Jesús Gutiérrez que ha de tratarse un mínimo de 16 horas diarias con respiración asistida.

Jesús Gutiérrez tiene 65 años y hace cinco que está diagnosticado de Epoc (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). Según los especialistas, una patología asociada al hábito del tabaquismo. "Me he llevado 35 años fumando 3 paquetes de cigarrillos diarios. Lo dejé hace 17 años pero el mal ya estaba hecho", explica Jesús.

Este paciente lleva oxigenación 13 horas durante la noche, y unas 4 durante el día. Una disciplina en hábitos que dice lleva bien, pero que sin embargo, "provoca en otros pacientes de Epoc desánimo, tristeza, incluso depresión. Motivado por la falta de libertad que provoca tener que estar dependiendo de una máquina para poder respirar", explica. En consecuencia, algunos cuando se encuentran mejor dejan la oxigenoterapia "y lamentablemente recaen llegando incluso a tener que ingresar de urgencias", dice.

Entre los recursos con los que solventa Jesús la dependencia, y posibilita su autosuficiencia fuera del hogar está "el uso de un dispositivo portátil respiratorio que recargo en fuentes como el mechero del coche. Da asistencia sobre tres horas y así no caigo en la fatiga respiratoria y el cansancio". Gracias a ello, Jesús sigue trabajando en la actualidad como comercial y realiza viajes periódicamente dentro y fuera de España.

Desde que hace 17 años dejara de fumar Jesús tan sólo ha cogido dos cigarrillo, el primero, para colocárselo apagado en la boca y saciar la ansiedad por fumar, el segundo, para verlo consumirse encendido en el cenizero.Jesús es miembro de la Federación Nacional de Asociaciones de Enfermos Respiratorios (Fenaer), desde donde intenta divulgar la importancia y las consecuencias de estas enfermedades.

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