Derroche de Esperanza divina

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Ahora sí que podemos decir con voz viva que en la noche del pasado Miércoles Santo nos encontrábamos al ecuador de ésta, nuestra semana santa. Semana que hasta día de hoy se ha vivido con gran intensidad por todas y cada una de las personas que han salido a la calle a disfrutar de sus imágenes devotas. Pasos tales como la Oración en el Huerto o Nuestra Señora de Amor y Esperanza. Titulares propias de la hermandad de Estudiantes, que a fechas actuales nos encontramos en su 73 aniversario fundacional, que con otro Miércoles Santo más, nos deleitaron con un acto de penitencia por las calles de la capital, digno de ver año tras año. Y es así de esta manera, dado que desde el primer momento en el que las puertas de la Catedral se abrieron, todo el mar de gentes agolpadas allí, mostraron el apoyo incondicional a la hermandad.

Bastante ajustadas por cierto las maniobras bajo el dintel de la puerta para poder salir del templo de cada uno de los pasos. Éste es un hecho que impresiona a todos los allí presentes, el vivir esos segundos de tensión. Pero no es en ese lugar donde se producen los primeras acciones de fe y devoción ante la virgen de Nuestra Señora del Amor y Esperanza.

Se relatan las primeras impresiones en la puerta del Convento de la Purísima Concepción. Momentos que se vivieron con intensidad al llevar el paso de palio hasta la misma puerta. Este año no pudimos disfrutar del vibrar de las cuerdas a manos de Guillermo Fernández interpretando Esperanza en las Puras. Pero si de la marcha Un motivo de la Esperanza, sones de la banda musical Los irisde Instinción. Estreno que realizó en ese mismo momento. Llenas de emoción todas las monjas de clausura presentes tras la puertas revivieron un año más el amor fraterno a la Virgen de la Esperanza.

Avanzaba toda la corporación a lo largo de su recorrido procesional, con un buen numero de nazarenos en sus filas, con un total de 120 penitentes portando enseres y cirios. A la misma vez un gran cuerpo de mantillas se encontraba escoltando al paso de palio. Es entonces cuando en el numero 26 de calle Almedina comienzan a sonar las primeras saetas a la voz de Rocío Zamora. Estando el recorrido procesional en el Paseo de San Luis se realizó como cada año una ofrenda floral a las puertas de la Hormiguita. Tras ello, todas las personas se agolparon en calle Real esquina con la calle Gerona, en casa Joaquín, pues fue donde comenzaron a vibrar las cuerdas vocales de Antonio 'El niño de las Cuevas' y su hija Ana Mar García con seis años ya de cante a las hermandades.

Cantes con el fabuloso detalle también que se produjo a escasos metros de la Asociación Española Contra el Cáncer. Lugar donde la imagen de la Esperanza hizo más falta. No solo a los asistentes, sino también a todas esas personas que se encuentra librando una batalla interna donde es muy difícil llegar a la victoria sin llegar a tener secuelas de por vida.

Más tarde otra ofrenda floral en el 18 de Álvarez de Castro se inmortaliza cada año. En recuerdo al que fue archivero de la Catedral de Almería y estar vinculado a la hermandad de Estudiantes desde un primer momento, Juan López Martín.

Avanzado el misterio de la Oración y acompañado por la Agrupación Musical Nuestra Señora del Mar de Huercal de Almería, la cual musicalmente no quiso tampoco desaprovechar la oportunidad que se le ofrecía un año mas. Y todos los componentes supieron aportar unas sintonías caracterizadas por muchos de los presentes como de las mejores de la tarde del miércoles.

Acordes musicales que siguieron hasta las puertas de Santiago Apóstol, donde una breve parada por ambas cuadrillas, sirvió para realizar otra ofrenda floral de la Hermandad de la Soledad antes de comenzar a discurrir por la calle de las Tiendas. Ya cuando la cruz de guía se encontraba dentro de la plaza de la Catedral la Tuna de la universidad de Almería esperaba ansiosa de cantar otra vez a la virgen de los Estudiantes.

Pues con anterioridad lo había hecho a las puertas da la basílica de la Virgen del Mar, como años anteriores en ambos lugares.Ya de madrugada la ciudad esperaba con tristeza y con mirada triste a las imágenes titulares de la corporación. Nuestro padre Jesús de la Oración en el huerto, con la mirada al cielo y cabeza ligeramente ladeada allá donde le señala el ángel Egudiel. Podía ver la llegada del paso de palio completamente lleno de pétalos de rosas y flores, resultado de una pletórica lluvia a lo largo de su recorrido. Llegando a apagar algunas de las candelas que permitían discernir en la noche despejada, la boca entre abierta y las lágrimas de una madre que llora. Llanto de dolor por ver a su hijo rezar en el monte de los olivos.

Las imágenes sobre ambos tronos cerraban una noche más de Miércoles Santo pletórica. Pues no será hasta dentro de 349 días, el 25 de marzo del año próximo, fecha en la que se volverá a repartir esperanza a todas esas personas que más falta les hace. Imágenes que nos transmiten la idea de ánimo: No te rindas ahora, pues aún queda un largo camino por recorrer.

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