Simof 07 se despide con talento flamenco

  • La moda flamenca de la pasada temporada quedó perfectamente dibujada en las diferentes colecciones seguidas por los más de 30.000 visitantes que, durante cuatro días, pasaron por el Palacio de Congresos y Exposiciones

José María Cañavate fue el culpable de que, a pesar de las cuatro intensas jornadas anteriores a su desfile, la edición de 2007 del Salón Internacional de la Moda Flamenca supiera a poco. Cañavate es de esos genios que nacen de cuando en cuando y que, por su talento, marcan época. De ello será el tiempo el encargado de demostrarlo, aunque está claro que, la colección con la que se presentaba profesionalmente al público, enamoró por su belleza, delicadeza y elegancia.

Este diseñador tiene dos elementos a su favor: el dominio de la costura y el corte, por un lado, y la adoración por lo femenino que con tanto mimo desarrolla, por otro. Perforados, lunares o estampados de rosas en malvas, dieron paso a unas sugerentes ideas para el Rocío en marrones y blanco y, una vez más este año, bajos canasteros. Peinas confeccionadas con encajes y espaldas al aire con formas romboidales condujeron a un cierre espectacular con una María José Suárez de negro y rojo que impresionó al auditorio con destellos de brillo.

Lorenzo Cáceres utilizó telas que se ceñían al cuerpo como una segunda piel y que destacaron por el único volante de algunas de sus mangas. Un concepto romántico, en rosas y crudos, que suponía casi el otro extremo de la creación de Luchi Cabrera quien, con Corrales de Triana, pensóen un traje de gitana para disfrutar, en el más cómodo sentido, de la Feria. Eso, sin perder la oportunidad de que la mujer se sienta guapa gracias a escotes rematados con flecos y a través de un regreso, en ciertos momentos, al buen humor de los sesenta.

De ahí el ramillete de trajes cortos complementados, algunos, con unos calcetines al tobillo que provocaron sonrisas cómplices entre los asistentes ante la divertida y juvenil imagen. La sustitución de las mangas más tradicionales por otras a capas, otro detalle a tener en cuenta.

Ya en la tarde, la recta final del Simof se siguió con atención desde que Rosalía Zahíno y Sauco dieron rienda suelta a su imaginación através de una recreación de esa Carmen española de lunares y chaquetillas toreras. Más cerca de la carecterización cinematográfica que de la gitana de calle, sus casacas con botonaduras traseras, las mantillas y los torsos de encaje sirvieron para recrear la perfecta fantasía de esta firma.

Ángela Campos y Lola Azahares ampliaron los vuelos y apuntaron alto con sus lunares dorados sobre fondo negro y, Creaciones Mari-cruz, innovó en el uso de tirantes cubiertos de un volante circular a su alrededor. Además, por primera y única vez en estos días, los más pequeños se subieron a la pasarela como protagonistas absolutos de conjuntos que compartían por igual con la “modelo-mamá” correspondiente.

Llegando al final, Carmen Latorre y Eugenia Jiménez recordaron que la fusión del tango y el flamenco puede ocasionar resultados como los suyos: sexys, atrevidos y sensuales. Cortos por encima de las rodillas o escotes hasta el ombligo, dieron fe de ello. Algo similar sucedía con Mariví Salmerón, que buscó su inspiración en estilos musicales como el mencionado argentino, el swing o la salsa (de los que se incluían en los trajes algunos detalles en su honor).

Como broche de oro, el onubense Sergio Vidal piropeó a la bailaora María Rosa con un homenaje a su figura que ella misma abriól uciendo una bata de cola azul perforada y ante ilustres invitados como Beàtrice de Orleans. Interesantes sus motivos típicos en el frente y trasero –como el toro sobre albero o los zapatos de lunares– o la manera de resolver las terminaciones, más altas por delante y con una pequeña cola en la parte trasera. Un guiño a lo clásico que mantiene viva la llama del amor a una moda flamenca cada vez más imparable.

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