Tailandia reactiva su ofensiva contra el tráfico de la droga

  • El Gobierno reanuda una campaña policial contra el tráfico de droga que despierta el temor entre los defensores de los derechos humanos a que se repita un baño de sangre.

El Gobierno de Tailandia puso hoy en marcha su maquinaría de guerra contra la droga, a pesar de la oposición de los grupos de defensa de los derechos humanos, que vaticinan un baño de sangre similar al ocurrido en 2003.

La campaña policial contra el tráfico y consumo de droga, en la que participarán durante seis meses varios miles de agentes y funcionarios de 13 ministerios, es una iniciativa del ministro del Interior y ex capitán de la Policía, Chalerm Yoobanrung.

"Es un problema muy complejo, pero si no se quiere morir es mejor no caminar por la ruta de la droga", dijo el ministro.

El primer ministro Samak Sundaravej aprobó la iniciativa cuando continúa la investigación emprendida durante el anterior gobierno para intentar aclarar las supuestas ejecuciones extrajudiciales cometidas por policías durante la anterior campaña.

Yoobanrung calculó antes del inicio de la polémica campaña que ésta causará hasta 4.000 muertos, por encima de las cerca de 2.800 que dejó la primera guerra contra droga desarrollada durante tres meses por orden del ex primer ministro Thaksin Shinawatra, depuesto mediante un golpe de estado en septiembre de 2006.

El promedio de muertes durante ese período fue el doble del habitual, que es de unos 500 asesinatos cada mes, según datos de la Policía.

La reanudación de la ofensiva policial contra la droga tiene lugar después de que una comisión especial determinara, el año pasado, que 1.370 víctimas de la campaña de 2003 tenían relación con la droga, otras 878 ninguna, y 571 fueron asesinadas sin ningún motivo aparente.

La junta militar que depuso a Shinawatra calificó de "crimen contra la humanidad" los asesinatos extrajudiciales de supuestos traficantes cometidos por policías.

Según la investigación realizada por la comisión especial, una gran parte de las víctimas fueron asesinadas unos días después de recibir una notificación de la policía para personarse en la comisaría o antes de presentarse ante las autoridades.

"En vez de reanudar la campaña, lo que tendría que hacer el Gobierno es compensar a las víctimas inocentes de la anterior", apuntó en rueda de prensa Vasant Panich, presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Por su parte, el diputado de la oposición, Kraisak Choonhavan, opinó que la campaña policial "empeorará aún más la situación de los derechos humanos" en el país.

Tailandia, uno de los mayores distribuidores de opio y heroína procedente del "Triángulo de oro", región que comparte con las vecinas Laos y Birmania (Myanmar), registra desde hace años un alto consumo de metanfetaminas.

La primera guerra contra la droga redujo el suministro de esa sustancia hizo subir los precios durante un tiempo, pero el negocio ha vuelto normalidad después de que se detuviera la campaña.

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