El cinturón de castidad para las masajistas desata la polémica en Indonesia

  • El Ayuntamiento de la ciudad de Batu pide a las casas de masaje que vistan a sus empleadas con "resistentes pantalones negros con un candado en el lado izquierdo" y se estudia convertirlo en ley.

Una iniciativa para vestir con cinturones de castidad a las masajistas y reducir así la promiscuidad que rodea a este servicio en Indonesia ha desatado un controvertido debate en el que se mezclan moralidad, prostitución y derechos de la mujer.

Quienes están a favor de la polémica propuesta aseguran que se trata tan sólo de evitar que los clientes de sexo masculino se propasen con las trabajadoras y que es un paso más en la batalla por erradicar la prostitución, tipificada como delito en el país.

"El fenómeno de los cinturones de castidad se ha visto ya en varios establecimientos y es algo que nos gusta", aseguró Imam Suryono, responsable de la Autoridad de Orden Público de Batu (sur de Indonesia), ciudad donde se ha comenzado a implantar esta medida.

Sin embargo, sus detractores, entre los que se encuentra la ministra de Asuntos para la Mujer, Meutia Fardia Hatta Swasono, denuncian que esta medida criminaliza a las trabajadoras de las casas de masajes de forma genérica y a priori, y que se les discrimina sin razón.

"Ésta no es la forma de prevenir la promiscuidad", aseguró la ministra, que ha dado su apoyo a medidas como la persecución de los internautas que naveguen por páginas con contenido pornográfico.

Hatta calificó la propuesta de "insulto" para las mujeres porque las hace aparecer como las culpables de la prostitución.

El revuelo ha aumentado porque las casas de masajes -de todo tipo- son frecuentes en Indonesia y porque, aunque la mayoría de los 200 millones de musulmanes que viven en el país practican un Islam moderado, el radicalismo está ganando terreno en los últimos años.

El fuerte proceso de descentralización que ha vivido Indonesia en la última década y el auge de las sensibilidades religiosas ha favorecido que algunos gobiernos regionales y locales adopten legislaciones muy conservadoras, algunas tomadas de la "Sharia" o ley coránica.

La polémica se inició a principios de abril, cuando el ayuntamiento de Batu, una localidad turística de unos 200.000 habitantes del este de la isla Java, requirió de manera informal a las casas de masajes de la ciudad que incorporasen a los uniformes de sus trabajadoras un pequeño candado.

El documento era muy específico y pedía que las masajistas vistieran "resistentes pantalones negros con un candado en el lado izquierdo que impida que (la prenda) se pueda abrir o bajar", según el portal de noticias indonesio detik.com.

"Las llaves (de los candados) las guardará el supervisor de las masajistas", detallaba el requerimiento.

El objetivo de la medida era, según el consistorio, mandar un mensaje inequívoco a los clientes de sexo masculino de este tipo de establecimientos y, de paso, acabar con la prostitución encubierta que se practica en muchos locales de este tipo.

En el escrito se alegaba que la ciudad podía llegar a crearse y tener que cargar con la "mala reputación" que rodea al negocio de la prostitución.

Con el tiempo, el ayuntamiento pensaba convertir este requerimiento informal en una ley oficial de carácter regional con la que se pudiera llegar a castigar a las casas de masajes que no obligasen a sus trabajadoras a llevar siempre puesto el cinturón de castidad, según aseguró el popular periódico local Kompas.

Así, nada más hacerse público, Yakarta comenzó a estudiar la implantación de una normativa similar en la capital, mientras que otros sectores, con el Ministerio para los Asuntos de la Mujer a la cabeza, criticaban duramente la iniciativa.

Hasta el momento, al menos una casa de masajes de Batu ha obligado a sus trabajadoras a llevar el cinturón de castidad, como lo prueban varios vídeos y fotografías difundidos en internet.

Otros establecimientos, mientras tanto, están estudiando la posibilidad de sumarse a la medida.

04/11/09-50/08

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