Los 15 conductores detenidos en Palma cruzaban apuestas de hasta 1.000 euros

  • Los jóvenes empleaban óxido nitroso para aumentar la potencia del sus vehículos. Esta sustancia mezclada con gasolina puede provocar una combustión similar a la del reactor de un avión.

Los quince jóvenes conductores detenidos en Palma y puestos en libertad tras retirárseles el carné por realizar carreras ilegales, cruzaban apuestas de hasta mil euros y emplearon el gas de la risa-óxido nitroso- para aumentar la potencia de sus vehículos, ha informado hoy la Policía Nacional.

Las detenciones de estos jóvenes, de entre 19 y 25 de años, comenzaron la madrugada del pasado sábado en una vía próxima al hospital Son Llátzer de Palma, cuando la Policía abortó una carrera.

Los arrestos prosiguieron el fin de semana y concluyeron ayer, lunes, con la detención del cerebro, de 31 años, identificado con las iniciales M.B.S. y apodado "Matías el humilde".

La operación policial, coordinada por el fiscal jefe de Seguridad Vial, se inició cuando la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT) de la Policía Nacional se dio cuenta de la presencia en Internet de 150 vídeos referidos a estas carreras ilegales, que se realizaban desde hace un año en vías urbanas e interurbanas de la capital balear y en polígonos industriales próximos.

Según han explicado hoy la Dirección General de la Policía y el delegado del Gobierno en las Islas Baleares, Ramón Socías, "Matías el humilde" los colgaba y, en ellos, se jactaba de esta actividad, de sus cuatro coches y de su alto poder adquisitivo, ya que es hijo de un empresario de la construcción.

Las carreras, conocidas como pikas, eran grabadas con videocámaras y teléfonos móviles, tenían una longitud de un kilómetro y medio, y para aumentar la potencia de los motores hasta los 900 caballos, los conductores, además de usar el gas de la risa, modificaban los sistemas electrónicos de sus coches.

La mezcla del óxido nitroso, un combustible no autorizado, con gasolina produce una combustión similar a la explosión del reactor de un avión, ha explicado la Policía.

Los coches corrían en paralelo, superando ampliamente los límites de velocidad y, en alguna ocasión, también circulaban de manera peligrosa entre otros vehículos que iban por las vías públicas.

A "Matías el humilde", propietario de una tienda de juegos electrónicos, le han sido intervenidos cuatro automóviles -un Dopper Vipper, un Toyota Supra, un Lamborghini Murciélago y un Audi Turbo- y, en total, la Policía ha confiscado 12 coches, cada uno de los cuales supera los 30.000 euros y tiene una potencia superior a los 200 caballos.

Según la Policía, "Matías el humilde" embistió en la madrugada del sábado a un coche patrulla y atropelló a un agente con ocasión de la redada policial, si bien fue localizado ayer en el domicilio de un familiar.

El delegado del Gobierno en Baleares ha comentado que la característica de los detenidos es su bajo nivel cultural y que empleaban lo que ganaban en trabajos poco cualificados en la compra de sus automóviles.

Los padres de estos jóvenes de Palma, ha asegurado Socías, han agradecido a la Policía la detención de sus hijos por el peligro que suponían tanto para su propia integridad física como para el resto de conductores.

Ninguno de ellos tenía antecedentes policiales, salvo "Matías el humilde", que ha sido detenido en dos ocasiones por "pirateo" de juegos electrónicos.

El fiscal coordinador de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, ha asegurado hoy en Alicante que pedirá aplicar la ley "con rigor" en este caso, debido a la "enorme peligrosidad" de los comportamientos.

En Palma, el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJB), Bartolomé Barceló, ha expresado la "sensibilidad" de la Fiscalía respecto a este "problema" por su transcendencia social, por lo que no se "escatimarán esfuerzos" para erradicar este fenómeno.

Barceló, que ha lamentado la publicidad de estas carreras en internet por el "efecto mimético" que pudieran tener en otros jóvenes, ha dicho que los posibles delitos contra la seguridad del tráfico pueden conllevar penas de entre seis meses y cinco años de cárcel, y hasta diez años de privación del carné de conducir.

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