Un fallo en el altímetro fue una de las causas del accidente de avión en Amsterdam

  • Investigadores han revelado que el altímetro indicaba que estaban en tierra, lo que redujo la potencia de los motores sin que los pilotos pudieran reaccionar a tiempo.

El avión de la compañía Turkish Airlines que se estrelló hace una semana en el aeropuerto holandés de Schiphol, en Amsterdam, tenía un problema en un altímetro, lo que provocó el accidente en el que murieron nueve personas de las 134 que viajaban a bordo del aparato, según los resultados de la investigación preliminar del siniestro.

Según revelaron los investigadores, el altímetro indicaba que el avión, un Boeing, estaba ya prácticamente en tierra y dado que estaba volando con el piloto automático, se redujo la potencia de los motores de acuerdo con la lectura equivocada de la altitud. Cuando los pilotos se dieron cuenta del error intentaron corregirlo, pero no tuvieron tiempo suficiente.

"Los registros de voz y las cajas negras en posesión de la Junta de Seguridad Holandesa indican que hubo irregularidades durante el descenso del avión", explicó el jefe de la junta investigadora, Pieter van Vollenhoeven.  

"A la altura de 1.950 pies, unos 700 metros, el altímetro izquierdo repentinamente mostró un cambio en la altitud, que transmitió al piloto automático, que había sido activado para el aterrizaje", añadió, según informa Radio Netherlands.

Al parecer, el altímetro ya había dado problemas en dos ocasiones previas y, según el equipo investigador, las instrucciones de vuelo para el aparato específicamente advertían de que no debería usarse el piloto automático si el altímetro no funcionaba correctamente. La investigación ha revelado que uno de los pilotos estaba volando en prácticas y esta podría ser la razón que hizo que los otros dos pilotos veteranos no se dieran cuenta de que el piloto automático estaba dando señales erróneas.

Así las cosas, los investigadores holandeses han llegado a la conclusión de que la responsabilidad del accidente deben compartirla Turkish Airlines, los pilotos y el fabricante del avión, Boeing, al que criticaron porque no debería ser posible que el avión volara con el piloto automático cuando uno de los altímetros no funcionaba bien.

Además de los nueve muertos, entre los que figuran los tres pilotos, unas 80 personas resultaron heridas, 28 de las cuales siguen aún hospitalizadas. 

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