La incidencia del párkinson crecerá con el envejecimiento de la población

  • El desconocimiento de la enfermedad puede llevar a un paciente a estar una media de cinco años visitando especialistas sin ser diagnosticado · Los expertos confían en el avance en los tratamientos

El rápido envejecimiento de la población mundial llevará a un aumento de los casos de párkinson, desafiando los sistemas sanitarios en las próximas décadas, han alertado los expertos con motivo del Día Internacional de esta enfermedad, que se celebró ayer bajo el lema Investigación y párkinson. El impulso lo damos todos.

La creciente incidencia del párkinson y otras enfermedades neurodegenerativas se traducirá así en una carga suplementaria para las redes informales sanitarias, que ya se encuentran saturadas, indicaron. En muchos países, los pacientes tienen una sobredependencia de los servicios de asistencia voluntaria, debido a "una falta de recursos institucionales apropiados, consistentes y asequibles", indicó Mary Baker, presidenta de la Sociedad Europea de la Enfermedad del Parkinson.

Con el envejecimiento de la población, "el coste será astronómico para las naciones si no se toman acciones inmediatas", advirtió Baker.

Paralelamente, el Día Internacional de la Enfermedad del Parkinson persigue este año desmentir muchas creencias erróneas que se tienen sobre este mal, que afecta a 6,5 millones de personas en el mundo, y que más de 100.000 padecen en España.

Los aquejados de lo que James Parkinson, el doctor inglés que diagnosticó por primera vez esta enfermedad en el año 1817, llamó "parálisis temblorosa" se sienten a menudo rechazados por sus movimientos descontrolados o confundidos con personas bajo la influencia del alcohol y las drogas.

Los síntomas incluyen rigidez muscular, dificultad para iniciar movimientos, falta de equilibrio y lentitud en las acciones voluntarias.

El síntoma que con mayor frecuencia se asocia a la enfermedad del párkinson es el temblor. Sin embargo, es uno de los efectos menos frecuentes entre los pacientes, al contrario que la rigidez y la salivación, entre otros. Este desconocimiento lleva al 30% de los parkinsonianos a desconocer que padece la enfermedad, explicó la neuróloga María José Catalán. Así, según esta doctora, un paciente puede estar una media de cinco años visitando a diferentes especialistas sin ser diagnosticado, mientras que la enfermedad se acentúa.

Otra de las ideas erróneas que envuelven este mal es que se trata de una enfermedad que padecen sólo las personas mayores.

En España, por ejemplo, se estima que el 70% de las personas diagnosticadas supera los 65 años, mientras que del 30% restante, la mitad no supera los 45 años. Además, cada año surgen aproximadamente entre 20 y 25 nuevos casos, lo que convierte al párkinson en la segunda patología neurodegenerativa, tras el alzhéimer, en número de afectados.

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), la incidencia real de la enfermedad se desconoce, aunque se cree que ha aumentado ya que el diagnóstico del padecimiento de esta enfermedad se realiza antes. Del total de afectados, el 85% se debe a causa desconocidas y alrededor del 10% se consideran hereditarios, pues ya se conocen algunos genes causantes.

El párkinson se debe a la muerte de las neuronas que producen dopamina, un neurotransmisor químico que regula, entre otras cosas, el movimiento del cuerpo.

Algunos medicamentos compensan esta falta de dopamina, pero son imperfectos. Aunque también existen tratamientos de neurocirugía, éstos sólo resultan eficaces en un 5% de los casos.

Los expertos coinciden en que la única esperanza para estos enfermos es avanzar en la investigación para obtener su curación, hallar el origen del párkinson, encontrar marcadores que permitan su detección precoz y mejorar las terapias actualmente disponibles.

En esta línea, el coordinador del Grupo de estudio de Trastorno del Movimiento de la SEN, Pedro García Ruiz-Espiga, destacaba los avances en el tratamiento con la incorporación de nuevos fármacos orales y parches, además de novedosas técnicas para administrar la dopamina directamente en el duodeno o la cirugía funcional, especialmente eficaz en los pacientes con menos de 60 años.

Además, los expertos trabajan en la investigación de células madre, en la terapia génica y en nuevas tecnologías como la nanotecnología.

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