Las políticas preventivas podrían reducir un 85% las enfermedades de corazón

Las políticas de salud pública preventivas podrían reducir hasta un 85 por ciento la incidencia de las enfermedades cardiovasculares, y los programas de rehabilitación cardiaca y prevención secundaria disminuyen entre un 25 y un 30 por ciento la mortalidad tras un infarto agudo de miocardio.

Estos datos los han ofrecido doctores que participan en la reunión internacional "Prevención cardiovascular y rehabilitación cardiaca", organizada por la Fundación Ramón Areces y la Sociedad Española de Cardiología (SEC), y que, además, han denunciado el déficit de unidades de rehabilitación cardiaca en España.

El presidente de la sección de Cardiología Preventiva y Rehabilitación de la SEC, José Antonio Casasnovas, ha dicho que se ha demostrado que la intervención sobre los factores de riesgo -hipertensión, hipercolesterolemia, diabetes, sobrepeso, sedentarismo y tabaquismo- influye directamente en la incidencia de las enfermedades cardiovasculares.

Por eso, ha continuado, son imprescindibles políticas de educación que incidan, precisamente, en estos factores. "Los países que aplican políticas de salud pública que controlan estos factores han visto recompensados sus esfuerzos, con una disminución de hasta un 85 por ciento en la incidencia de las patologías cardiovasculares, lo que representa casi la erradicación de las mismas", según Casasnovas.

Este doctor ha insistido, no obstante, que en España, tanto desde las administraciones como desde distintas organizaciones, se están llevando a cabo iniciativas en este sentido, por lo que este mensaje debe servir, en su opinión, para evitar un retroceso en este campo.

Existen dos tipos de medidas preventivas, las encaminadas a reducir la incidencia de enfermos que desarrollen patologías cardiovasculares, denominada prevención primaria, y medidas que se realizan una vez conocida la existencia de enfermedad cardiovascular, prevención secundaria, entre las que se incluyen el control de los factores de riesgo y el cambio de estilo de vida.

Ambas son beneficiosas, y la prevención secundaria "logra disminuir más la mortalidad a medio-largo plazo, que las medidas agudas (como la angioplastia primaria) que se aplican en el entorno de un infarto agudo de miocardio (IAM)", según Carmen de Pablo, de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Ramón y Cajal.

Los expertos han coincidido en señalar que España esta aún lejos de tener cifras óptimas en cuanto al número de unidades de rehabilitación cardiaca (unidades multidisciplinares).

Según datos de 2008, en España existen 40 de estas unidades de rehabilitación -la mitad en la sanidad pública-, han informado estos expertos, que han indicado que sería necesaria una de estas unidades por cada 300.000 habitantes.

En concreto, José María Maroto, jefe de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Universitario Ramón y Cajal (Madrid), ha manifestado que solo un 4 por ciento de las personas que sufren un infarto se rehabilitan en este tipo de unidades, lo que "también es culpa de los cardiólogos, que cada vez nos gusta menos hablar con los enfermos".

Los doctores han dado también a conocer algunos datos del estudio Euroaspire III, realizado entre 2006 y 2007 en 22 países europeos, incluido España, y según el cual el 81,8 por ciento de los enfermos entrevistados tenía sobrepeso y el 17,2 por ciento era fumador.

Este estudio "evidencia la existencia de un importante déficit en la atención de los pacientes cardíacos" en cuanto a rehabilitación, según estos médicos.

Aproximadamente un tercio de la población española reúne los principales factores de riesgo cardiometabólico. Por su parte, Casasnovas ha dado también a conocer que ya han comenzado los trabajos de un estudio clínico integral a los trabajadores de la factoría de Opel en Zaragoza, que incluye un análisis del ADN.

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