"No había chispa, así que me lo tomé a cachondeo"

  • Carlos Ruiz, el único representante andaluz, valora positivamente su experiencia en 'Granjero busca esposa', espacio del que Cuatro ha convocado una nueva selección

Más de dos millones de personas han reído cada lunes con las ocurrencias de este joven ganadero gaditano. Carlos Ruiz ha sido uno de los seis concursantes que ha tomado parte del último reality presentado por Cuatro, Granjero busca esposa, un programa que ha tenido una amplia acogida y que prepara ya los casting para su segunda edición.

Desde la Venta El Soldao, uno de los establecimientos que regenta junto a su familia en Benalup, Carlos valora positivamente la experiencia y asegura rotundo que volvería a concursar en programas de este tipo si se le presentara la oportunidad. "La experiencia ha sido fantástica. He conocido a gente buena y menos buena, pero ha merecido la pena", dice.

Durante diez días Carlos ha convivido en su casa con dos de las muchas aspirantes que escribieron al concurso interesadas por conocerle. Su espontaneidad, su desparpajo y, sobre todo, su cara dura, no ha pasado desapercibida para casi nadie. "Con las dos chavalas he tenido un trato correcto. Sabina, la argentina, me caía muy bien y quedamos como amigos con derecho a roce. Beatriz, en cambio, demandaba más atención", resumen el ganadero.

A pesar de que coqueteó con ambas, finalmente no eligió a ninguna y desveló que seguía enamorado de una antigua novia. "No me comprometí con ninguna de las dos porque me di cuenta que seguía enamorado de María José, una morena guapísima de Benalup a la que siempre he querido".

En el último programa, además, no dudó un instante en acercarse a Vera, una de las chicas que acudía junto a otro concursante, lo que provocó el abandono de la joven argentina. "Con Sabina había quedado bien, como amigos con derecho a roce, pero cuando ella supo que había besado a Vera no lo entendió, se sintió dolida y abandonó el programa", explica Carlos al tiempo que añade: "Yo no sé fingir amor, así que, como no había chispa con ninguna de las dos, preferí sacar el capote y tomármelo a cachondeo antes que hacerles daño con comentarios o desprecios. Soy así. Ahora bien, si eso no se ha entendido fuera, no es mi problema".

A pesar de que los diez días de convivencia con las dos jóvenes han dado mucho de sí, Carlos asegura rotundo que "no tenía intimidad". "En las distancias cortas te intimidan las cámaras", dice entre risas. "No sé si la convivencia habría sido distinta si las chicas se hubieran quedado más tiempo... aunque quizá también habría dado más opción a que aparecieran los roces", explica.

En cuanto a la segunda edición de este reality, el gaditano lo tiene claro: "la gente que ve este tipo de programas lo que busca es diversión, así que para tener el mismo éxito que en la primera edición la productora debe incluir entre los concursantes a un andaluz que le dé 'vidilla' al programa".

Desde que comenzó a emitirse el programa, la fama de Carlos ha ido en ascenso y no sólo entre sus vecinos más cercanos. "En Benalup la gente me ve diferente e incluso han venido a verme a la venta para hacerse fotos conmigo", dice con guasa. Y es que la fama no es algo que incomode a este joven gaditano, que asegura sin tapujos que no le importaría repetir la experiencia en otro reality. "¿ Y por qué no? Si me pagan, iré al fin del mundo. Si tengo que elegir, que me manden al de la isla, que así podría adelgazar los kilos que me sobran", afirma entre risas.

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