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El Ciemat asegura que no hay tierra con radiactividad en Palomares
El Ciemat asegura que no hay tierra con radiactividad en Palomares
Ha remitido un informe a Estados Unidos tras analizar 40 hectáreas de la pedanía de Cuevas del Almanzora. Las labores de limpieza podrían terminar "en breve"
O. L. · Agencias / Almería | Actualizado 24.03.2009 - 01:00El Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) quiere dar por zanjado el incidente de las tierras contaminadas con radicatividad en Palomares y ha completado lacterización radiológica de un total de 40 hectáreas de subsuelo en la pedanía de Cuevas del Almanzora.
La principal de sus conclusiones es que no hay "en absoluto" contaminación en superficie donde en 1966 cayeron de forma accidental cuatro bombas atómicas procedentes de un bombardeo B-52 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
Así lo avanzó el director del organismo, Juan Antonio Rubio, quien reveló que el informe, que obra también en poder de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA), con sede en Viena (Austria), apunta "partículas muy pequeñas" en las capas más profundas de los terrenos analizados en virtud del convenio suscrito en 2006 por los gobierno español y estadounidense, a los que compete proceder a la "limpieza y recuperación medioambiental" de la zona.
Los resultados, remitidos el pasado mes de septiembre y que, según auguró, permitirían que en «breve» se puedan acabar las citadas labores de limpieza, corresponden a la segunda fase del 'Proyecto Indalo' que, en diciembre de 2007, finalizó con éxito la planimetría con caracterización radiológica extensiva y detallada del suelo superficial en Palomares con un registro de más de 300.000 datos radiológicos georreferenciados que contenían la medición de las tasas de dosis en contacto y a un metro de altura.
Fue a través de este trabajo de vigilancia radiológica sobre, inicialmente, un total de nueve hectáreas de terreno, que se ampliaron en 30 hectáreas más por orden de Consejo de Ministros dos meses antes de iniciarse esta segunda fase, cómo se localizaron los dos nichos alrededor de 1.000 metros cúbicos de capacidad con los residuos dejados por el ejercito norteamericano en 1966 y que figuraban en los documentos clasificados por el Departamento de Energía.
A través la inspección por georradar del subsuelo y espectros «gamma in situ» con detectores Fidler en más de 580 puntos, se recogieron más de 1.700 muestras inalteradas de suelo que fueron procesadas en las instalaciones del órgano en la pedanía cuevana de Palomares con el cambiador de muestras, de las que proceden los resultados remitidos tanto a EEUU como a la IAEA.
En 2006, el Ciemat recibió el encargo para implementar un Plan de Investigación Medioambiental de vigilancia radiológica tras la expropiación del citado terreno y la firma de convenio entre el Gobierno español y el Departamento de Energía de Estados Unidos. El mismo órgano realiza desde hace 43 años la supervisión continua de las personas y del medio ambiente en toda la zona mediante exámenes médicos y dosimetría interna por bioeliminación de la población y controles de muestras ambientales de todo tipo, que han arrojado valores en un rango de normalidad y que no suponen riesgo radiológico significativo.
Desde el Ayuntamiento cuevano, su primer edil afirmó que una de sus principales tareas consistirá en poner en marcha el 'museo de la moba', para tratar de "hacer algo positivo de una cosa negativa: lo que queremos es que el pueblo se convierta en un centro de investigación sobre el asunto, que lo recordemos y que los habitantes del pueblo podamos promocionar la localidad mediante actividades como el turismo, además de la producción agrícola que ya desarrollan nuestros productores".
La principal de sus conclusiones es que no hay "en absoluto" contaminación en superficie donde en 1966 cayeron de forma accidental cuatro bombas atómicas procedentes de un bombardeo B-52 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
Así lo avanzó el director del organismo, Juan Antonio Rubio, quien reveló que el informe, que obra también en poder de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA), con sede en Viena (Austria), apunta "partículas muy pequeñas" en las capas más profundas de los terrenos analizados en virtud del convenio suscrito en 2006 por los gobierno español y estadounidense, a los que compete proceder a la "limpieza y recuperación medioambiental" de la zona.
Los resultados, remitidos el pasado mes de septiembre y que, según auguró, permitirían que en «breve» se puedan acabar las citadas labores de limpieza, corresponden a la segunda fase del 'Proyecto Indalo' que, en diciembre de 2007, finalizó con éxito la planimetría con caracterización radiológica extensiva y detallada del suelo superficial en Palomares con un registro de más de 300.000 datos radiológicos georreferenciados que contenían la medición de las tasas de dosis en contacto y a un metro de altura.
Fue a través de este trabajo de vigilancia radiológica sobre, inicialmente, un total de nueve hectáreas de terreno, que se ampliaron en 30 hectáreas más por orden de Consejo de Ministros dos meses antes de iniciarse esta segunda fase, cómo se localizaron los dos nichos alrededor de 1.000 metros cúbicos de capacidad con los residuos dejados por el ejercito norteamericano en 1966 y que figuraban en los documentos clasificados por el Departamento de Energía.
A través la inspección por georradar del subsuelo y espectros «gamma in situ» con detectores Fidler en más de 580 puntos, se recogieron más de 1.700 muestras inalteradas de suelo que fueron procesadas en las instalaciones del órgano en la pedanía cuevana de Palomares con el cambiador de muestras, de las que proceden los resultados remitidos tanto a EEUU como a la IAEA.
En 2006, el Ciemat recibió el encargo para implementar un Plan de Investigación Medioambiental de vigilancia radiológica tras la expropiación del citado terreno y la firma de convenio entre el Gobierno español y el Departamento de Energía de Estados Unidos. El mismo órgano realiza desde hace 43 años la supervisión continua de las personas y del medio ambiente en toda la zona mediante exámenes médicos y dosimetría interna por bioeliminación de la población y controles de muestras ambientales de todo tipo, que han arrojado valores en un rango de normalidad y que no suponen riesgo radiológico significativo.
Desde el Ayuntamiento cuevano, su primer edil afirmó que una de sus principales tareas consistirá en poner en marcha el 'museo de la moba', para tratar de "hacer algo positivo de una cosa negativa: lo que queremos es que el pueblo se convierta en un centro de investigación sobre el asunto, que lo recordemos y que los habitantes del pueblo podamos promocionar la localidad mediante actividades como el turismo, además de la producción agrícola que ya desarrollan nuestros productores".
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