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Palabras pervertidas

Juan A. Segura Vizcaíno | Actualizado 17.04.2010 - 01:00
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DESDE el mismo momento en que una palabra se pone de moda, empieza a perder progresivamente su significado, hasta convertirse en una armazón hueca, en una cáscara que no encierra sustancia, sino aire. Ya ocurrió con la solidaridad: de ser una de las palabras más bellas del diccionario pasó a convertirse en un descafeinado sinónimo de la caridad peor entendida. Está ocurriendo lo mismo en los últimos tiempos con el término sostenible. A fuerza de emplearlo excesivamente, lo que de verdad es equilibrado, perdurable en el tiempo, "lo que puede mantenerse por sí mismo", como dice la Real Academia de la Lengua, no parece sino lo mismo de ayer con una pegatina encima. Pero no lo es.

En nuestra tierra estamos inmersos desde hace ya varios meses en el diseño de un nuevo sistema. El Gobierno de España acaba de aprobar el proyecto de Ley de Economía Sostenible; en nuestra comunidad autónoma el PSOE trabaja en el diseño de la Estrategia 'Andalucía Sostenible' y en Almería los socialistas también estamos inmersos en la creación del plan 'Almería Sostenible'. Me dirán que se abusa de la dichosa palabra, y en parte he de darles la razón, pero es que no hay otra que exprese todo lo que van a conllevar estos proyectos. Al fin y al cabo, 'sostenible' significa 'sostenible' y por muy desgastada que esté no hay otra palabra que lo indique mejor. No hay otra palabra para indicar con precisión que queremos una economía productiva e innovadora, con empleos estables y bien remunerados, que tenga como grandes pilares la economía del conocimiento y la innovación, la igualdad de oportunidades, la cohesión social y el compromiso con el medio ambiente.

Nuestro nuevo modelo productivo tiene que ser sostenible, porque ya tenemos experiencia en estas lides. No hay que hacer mucha memoria para comprobar lo que ocurrió con la construcción. La burbuja no pudo crecer más, estalló y ahora estamos comprobando cuán duras pueden ser las consecuencias de no mirar un poco más allá. Afortunadamente en nuestro país tenemos uno de los sistemas financieros más controlados del mundo, pero imaginemos que la cosa hubiera sido de otra forma.

La Estrategia de Economía Sostenible es el mayor proceso de reformas modernizadoras que se ha acometido en España, y busca garantizar la prosperidad y el bienestar de los ciudadanos, ahora y en el futuro. En Andalucía tenemos ya bastante camino recorrido, porque llevamos mucho tiempo haciendo las cosas bien, pero la dependencia energética del petróleo, por poner un ejemplo, sigue siendo elevada, y eso debe cambiar.

El nuestro, en definitiva, es un proyecto hecho a la medida de las personas, no del capital. Por mucho que la palabra aparezca por todos lados, nuestro sistema productivo ha de ser sostenible, o no será.
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