Camioneros del mármol denuncian las malas condiciones de la A-349

  • Más de 300 vehículos de alto tonelaje recorren a diario el tramo comprendido entre las canteras de la sierra y el polígono industrial · Piden que se mejore la única zona de frenado de emergencia que existe

Los camioneros del sector de la piedra en la comarca del Almanzora dicen estar "dispuestos a pelear hasta el final", para conseguir que la administración competente mejore la carretera A-349, que une las canteras con el Polígono Industrial Rubira Sola de Macael.

La distancia comprendida entre las canteras de la Sierra de los Filabres y la zona industrial supone en torno a cuatro kilómetros de distancia, numerosas curvas y una pendiente pronunciada que los camioneros de la zona tienen que recorrer a diario hasta en diez ocasiones. En torno a 300 conductores de vehículos de alto tonelaje hacen este recorrido cargados de piedra y áridos desde las canteras hasta sus fabricas y en su viaje únicamente existe un zona de frenado, a pesar del peligro que esta carretera supone a estos trabajadores, debido sobre todo, a la carga que realizan.

El accidente de uno de sus compañeros, Juan Bautista Resina de 55 años de edad, que perdía la vida cuando transportaba bolos de mármol desde la cantera hasta su empresa Mármoles Acosan a principios de abril, ha hecho que el resto de transportistas que a diario hacen el mismo recorrido cargados con más de 20.000 kilos, denuncien lo que consideran una zona de frenado "inútil". Ponen el ejemplo de este compañero, cuyo accidente creen que podía haberse evitado de existir una zona de frenado apta para vehículos pesados. Los metros de zona de frenado que existen no sirvieron para contener el camión. Perdió la transmisión trasera, solo le quedaron los frenos delanteros y con la velocidad cogida por el vehículo de alto tonelaje en la pendiente, al entrar en la zona de frenado de apenas 30 metros hizo imposible que el conductor pudiera controlar el camión y acabó precipitándose por el barranco a más de 3 metros de profundidad.

Después de los sucedido sus compañeros han escrito en dos ocasiones pintadas en el lugar, en las que se puede leer "¿quién será el siguiente en morir aquí?".

A pesar de que la primera de las pintadas fue borrada, sus autores se resisten a olvidar la muerte de su compañero y vuelve a repintar su frase. "Lo hacemos para que todos, vecinos y políticos tomen conciencia de que cada día nos estamos jugando la vida en este tramo" se queja uno de los camioneros de la zona, que no quiere dar su nombre por miedo a represalias de su jefe. "Tengo dos hijos y cada día cuando me monto en el camión desde la cantera a la fabrica no me pongo el cinturón, por si me tengo que tirar del camión. Es triste pero es así de crudo. A cualquiera nos puede pasar lo que le pasó a Juan".

Las pintadas, según aseguran los trabajadores del sector "han sido borradas ya una vez por la Junta. No quieren ver la cruda realidad, que lo que han hecho no sirve para nada".

La zona de frenado de emergencia, que se encuentra apenas a 150 metros de la báscula municipal fue construida en 2007, con un presupuesto que rondó los 240.000 euros. Desde su construcción han sido numerosos los vecinos que se han quejado del resultado final "le falta profundidad para que haya más graba, le faltan metros de recorrido, y al final tendrían que haber puesto bidones de agua para que realmente sirva para lo que se construyo".

En los últimos días, este colectivo está barajando varias posibilidades como medida de presión, entre otras, hacer un parón de diez minutos diario en el lugar donde falleció su compañero, e incluso decretar una huelga del colectivo, para que la administración se comprometa a habilitar una zona de frenado de emergencia acorde con los vehículos que cada día circulan por este tramo.

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