Condenado a 20 años de cárcel por matar a su mujer con 18 puñaladas

  • El autor del asesinato tendrá que pagar a sus dos hijas una indemnización de 300.000 euros. Los hechos ocurrieron en el año 2006 en Roquetas de Mar

Noureddine Sourrokh, acusado de matar de 18 puñaladas a su mujer Khadija Nejjar, hallada muerta en la bañera de su vivienda en Roquetas de Mar el 5 de septiembre de 2006, fue condenado a 20 años de cárcel como autor de un delito de asesinato.

El fallo de la sección tercera de la Audiencia Provincial, que impone al hombre el pago de 300.000 euros de indemnización a sus dos hijas, se dictó después de que el pasado jueves un jurado popular le declarara culpable de la muerte de su esposa, de 34 años, según fuentes judiciales. Tras el veredicto, todas las partes salvo la acusación popular, que siempre calificó los hechos como constitutivos de un delito de asesinato por el que pedía 25 años, se vieron obligadas a modificar sus calificaciones para armonizarlas a la decisión del jurado, que estimó que el acusado hizo sufrir innecesariamente a Khadija para causarle la muerte.

Así, el Ministerio Público, que consideró hasta el último momento que el tipo penal que correspondía aplicar era el de homicidio, tuvo que variar esta consideración para reconocer que el acusado cometió un asesinato alevoso contra su esposa por el que demandó 17 años y medio de cárcel, frente a los 15 que sostuvo durante el juicio que se celebró entre el 5 y el 8 de mayo.

Los hechos que motivaron la condena del hombre, en prisión provisional desde el 8 de septiembre de 2006, se produjeron cinco días antes en la vivienda del barrio de las 200 Viviendas en la que residía junto a su esposa, quien interpuso hasta cuatro denuncias contra él, una de las cuales acabó con su detención en 2005, un año antes de matar a su vida.

Una llamada que éste efectuó a su suegra desde una cabina próxima al domicilio ubicado en la calle Vicente Aleixandre en la que le confesó el crimen, permitió localizar a las 23.00 horas del 5 de septiembre el cadáver de la mujer. Este se encontraba en el interior de la bañera en la que su marido la introdujo tras asestarle las 18 puñaladas, dos de ellas mortales al afectar el pulmón y otras dos de degüello, por las que en aproximadamente una hora pereció desangrada y por asfixia.

Khadija fue trasladada al cuarto de baño con el cuerpo plagado de heridas pero aun con vida dos días antes del hallazgo, cuando el hombre, cegado por el miedo a que ésta le abandonase, según apuntó el fiscal, la abordó justo a su llegada de Marruecos, donde se había refugiado de las amenazas de muerte.

Tras el ataque a la mujer y el intento del hombre de limpiar los múltiples restos de sangre que plagaban la escena, éste se cambió de ropa y dejó las prendas manchadas en la vivienda. Se dio a la fuga en una huida que se truncó el 6 de septiembre, cuando la Policía Local de Vícar le detuvo.

Desde ese momento, según consideró el jurado popular, el asesino de Khadija, que según palabras del fiscal murió "sola, luchando por su vida y ahogada en sangre", trató de sortear su implicación en los hechos alegando un trastorno mental por el que, durante los días en que se prolongó el juicio, sostuvo que no recordaba ni tan siquiera haber estado casado, o haber tenido mujer y dos hijas.

El informe psiquiátrico forense practicado desmontó el papel interpretado por Sourroukh, por el que su letrada pedía la libre absolución o la eximente completa de enajenación mental, al avalar su lucidez y coherencia y al descartar cualquier tipo de alteración durante de sus capacidades cognitivas y volitivas durante el asesinato cometido contra su esposa hace dos año.

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